Hay historias que se escriben con vocación, esfuerzo y, sobre todo, un profundo amor por el prójimo. Esa es la impronta que deja Mirta Barrionuevo, quien este 31 de octubre de 2026 puso fin a una etapa fundamental de su vida al acogerse a la jubilación, tras 29 años de servicio en el área de Hemoterapia del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia.
De La Plata a la “ciudad petrolera” para quedarse
La historia de Mirta en el sur provincial comenzó mucho antes de ingresar formalmente al hospital. Oriunda de La Plata, donde se formó profesionalmente como extraccionista, llegó a Comodoro Rivadavia en 1985. Aquella mudanza que prometía ser un capítulo nuevo se transformó en un arraigo definitivo: la ciudad la adoptó y ella hizo propia a la comunidad petrolera.
Tras años de integrarse al pulso local, en 1997 ingresó al Hospital Regional, el centro de salud público más importante de la región. Desde entonces, el sector de Hemoterapia se convirtió en su segundo hogar y en el escenario donde desarrolló una tarea silenciosa pero vital para la salud de miles de comodorenses.
Un adiós inolvidable: profesionalismo y espíritu festivo
Lejos de ser una jornada triste, su último día de labor combinó la emoción lógica de las despedidas con el toque alegre y ocurrente que siempre la distinguió. Fiel a su personalidad carismática, Mirta eligió una temática muy particular para su retiro: la decoración modo Halloween.
Entre risas, disfraces, afectos y globos, compañeros del servicio, personal médico, administrativo y pacientes se acercaron a saludarla y a agradecerle su calidez humana. Las muestras de cariño se multiplicaron en pasillos y redes sociales, reflejando el afecto genuino que supo cosechar durante casi tres décadas.
Un legado imborrable
Donde muchos ven solo una aguja y un tubo de ensayo, Mirta siempre vio una oportunidad para brindar contención. Extraer sangre requiere no solo una técnica impecable —aprendida en las aulas platenses y perfeccionada con los años—, sino también una enorme dosis de empatía para calmar los temores de quienes se sientan en el sillón de donación o de los pacientes internados que transitan momentos difíciles.
Esa combinación de rigor profesional y dulzura hizo que Mirta Barrionuevo dejara un recuerdo imborrable en generaciones de colegas y en innumerables pacientes que pasaron por el Hospital Regional.
Hoy, tras casi tres décadas de entrega ininterrumpida al sistema público de salud, Comodoro despide a una trabajadora esencial. Mirta se jubila, pero su legado de compromiso y humanidad queda instalado para siempre en la memoria de la “ciudad petrolera”.
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