Punta Arenas busca profundizar su relación comercial y logística con las Islas Malvinas. Durante este lunes y martes, representantes empresariales y del sector público de las islas participan de una ronda de negocios con compañías de la Región de Magallanes, en el extremo sur de Chile.
El encuentro, denominado Punta Arenas Business Showroom, reúne a una de las mayores delegaciones comerciales enviadas desde las islas. Según medios chilenos, participan empresas vinculadas a los sectores de alimentos, materiales para la construcción, repuestos, logística y otros servicios. Una crónica del encuentro señala que alrededor de 60 firmas de Punta Arenas participaron de las reuniones.
Una ruta directa desde noviembre
El movimiento comercial tiene además un componente estratégico: la intención de restablecer una conexión marítima directa entre Punta Arenas y las islas.
La naviera chilena Easter Island alcanzó un acuerdo con la Falkland Islands Development Corporation (FIDC) para desarrollar el servicio, cuyo primer viaje está previsto para noviembre.
Actualmente, buena parte de los suministros que llegan al archipiélago utilizan circuitos logísticos considerablemente más extensos. Desde Punta Arenas estiman que la nueva conexión podría reducir significativamente las distancias y generar nuevas oportunidades para los proveedores de Magallanes.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, estimó el poder de compra de las islas en unos US$20 millones anuales.
Entre los productos considerados para el transporte aparecen frutas y verduras, lácteos, madera, materiales de construcción, alimentos para animales, maquinaria, repuestos y otras mercaderías.
El petróleo agrega otro componente al escenario
El acercamiento comercial ocurre además en momentos en que vuelve a cobrar relevancia el proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration en aguas cercanas a las Malvinas.
Las compañías proyectan iniciar la producción en 2028. Argentina considera que las actividades hidrocarburíferas desarrolladas sin autorización nacional son ilegales y durante septiembre avanzó judicialmente contra empresas involucradas en esas operaciones.
Navitas y Rockhopper, por su parte, sostienen que cuentan con las autorizaciones correspondientes de las autoridades de las islas y ratificaron su intención de continuar con el proyecto.
El eventual desarrollo petrolero también incrementaría las necesidades de transporte, abastecimiento y servicios, lo que otorgaría una dimensión adicional al fortalecimiento del vínculo logístico entre Punta Arenas y las islas.
Un tema sensible para la Argentina
La iniciativa comercial se desarrolla sobre el trasfondo del reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.
Además, Argentina mantiene vigente el Decreto 256/2010, que establece requisitos para determinados buques que pretendan transitar entre puertos argentinos y las islas o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas.
De esta manera, Punta Arenas busca consolidarse como una plataforma de abastecimiento y servicios para las islas, mientras que el desarrollo petrolero previsto para los próximos años podría aumentar aún más la importancia económica y logística del vínculo.
Lo que comenzó como una ronda de negocios entre empresas de ambos lados del Atlántico Sur adquiere así una dimensión mayor: comercio, transporte, petróleo y la histórica disputa de soberanía vuelven a cruzarse en uno de los espacios geopolíticos más sensibles de la Patagonia.
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