De todo lo que sale del subsuelo y del mar chubutense, ¿qué queda en manos de los chubutenses? Esa es la pregunta que planteó Mario Cimadevilla, histórico dirigente de la Unión Cívica Radical, en una entrevista con Radio de Camioneros. Su respuesta fue que queda muy poco.
El ejemplo más contundente lo encontró en Comodoro Rivadavia. Según su cálculo, desde el descubrimiento del petróleo se extrajeron de la cuenca unos 400 mil millones de dólares. Mientras tanto, los barrios de la ciudad siguen esperando el agua. “Y ustedes no tienen agua. Algo está mal”, resumió.
Para Cimadevilla, el problema está en las concesiones petroleras, que según él no garantizan que Comodoro reciba un beneficio proporcional a la riqueza que genera. Así planteado, el esquema actual no favorece a la ciudad ni a la provincia que lo sostiene.
Una provincia que no maneja lo suyo
El dirigente radical no se limitó al petróleo. Hizo un repaso por los principales recursos de Chubut y concluyó que la provincia no controla ninguno. Según describió, la pesca, la extracción de hidrocarburos y la generación de energía están en manos privadas, y la minería no deja nada en el territorio.
En materia energética fue más lejos. Propuso que Chubut se defina como una provincia productora de energía. Su argumento es que la energía es el insumo de cualquier actividad económica, y quien la controla condiciona todo lo demás.
Para mostrar el desfase, citó los costos de Futaleufú. Producir un megavatio en la represa cuesta entre 9 y 12 dólares. Sin embargo, CAMMESA les cobraría alrededor de 80 dólares a las cooperativas que distribuyen el servicio en la provincia. La diferencia la terminan pagando los usuarios chubutenses.
El silencio del radicalismo
Cimadevilla también le reprochó a la dirigencia política que no se discuta qué provincia se quiere construir. En particular, cuestionó a la conducción de la UCR por no fijar postura sobre el daño ambiental en Comodoro ni sobre la extranjerización de tierras en Chubut.
Las críticas alcanzaron a la senadora Edith Terenzi por haber acompañado leyes del gobierno de Javier Milei. Según Cimadevilla, esas normas perjudican la educación, la salud, los ingresos provinciales y la soberanía sobre la tierra, y un radical no debería votarlas. Sobre el intendente de Trelew, Gerardo Merino, opinó que lo ve demasiado subordinado a las decisiones del Ejecutivo provincial.
Frente a un posible acercamiento del gobernador Ignacio Torres a La Libertad Avanza, fue categórico. Para él, el partido del Presidente es la antítesis del radicalismo, cuyas banderas son la educación pública, las libertades individuales y el control estatal de los recursos estratégicos.
De cara a 2027, explicó que la Convención partidaria deberá definir la estrategia. Si se mantiene la alianza en Despierta Chubut, los candidatos se elegirán en una interna. Si no, la UCR competirá con la Lista 3. En cualquier caso, adelantó que acompañará a un candidato radical.
Cerró con un llamado a participar en las próximas elecciones. Para Cimadevilla, quedarse afuera sería el peor error que podría cometer la ciudadanía.
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