Argentina atraviesa una etapa de expansión de sus exportaciones, impulsada por el crecimiento de distintos sectores productivos. A la actividad agroindustrial, históricamente protagonista del comercio exterior, se suman el petróleo, el gas natural, la minería y los servicios vinculados con la economía del conocimiento.
De acuerdo con las estimaciones citadas por especialistas, el país podría superar durante 2026 los US$100.000 millones en exportaciones de bienes. A esa cifra se agregarían entre US$12.000 y US$15.000 millones provenientes de los servicios.
Las perspectivas también apuntan a un crecimiento sostenido durante los próximos años. Según proyecciones de la consultora Abeceb, las ventas externas de bienes podrían ubicarse entre US$176.000 y US$180.000 millones para 2035. El mayor avance estaría relacionado con los hidrocarburos y la minería, mientras que el agro y los servicios basados en el conocimiento continuarían ampliando su participación.
Energía y minería, entre los principales motores
El desarrollo de Vaca Muerta y el aumento de las exportaciones energéticas se consolidan como factores centrales para el ingreso de dólares. A su vez, el litio, el oro y la plata ganan protagonismo, mientras que el cobre podría incorporarse con mayor fuerza a partir de nuevos proyectos de inversión.
Entre los factores que acompañan esta transformación se encuentran el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la reducción de determinados derechos de exportación y la eliminación del Impuesto PAIS. También se mencionan los cambios regulatorios y la apertura de nuevos mercados internacionales.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), entre enero y agosto de 2026 las exportaciones alcanzaron los US$67.248 millones, un incremento del 21,4% frente al mismo período de 2025. En tanto, las importaciones sumaron US$48.999 millones, con una caída interanual del 2,6%.
De esta manera, la balanza comercial registró un superávit de US$18.249 millones durante los primeros ocho meses del año. Las proyecciones del mercado anticipan que el saldo positivo podría superar los US$25.000 millones al cierre de 2026, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, expresó expectativas de entre US$27.000 y US$28.000 millones.
El agro mantiene su peso en el comercio exterior
Pese al crecimiento de la energía y la minería, el complejo agroindustrial continúa siendo uno de los principales pilares de las exportaciones argentinas. Durante los primeros ocho meses del año representó el 57,5% de las ventas externas de bienes, considerando productos primarios y manufacturas de origen agropecuario.
Entre los productos más exportados se encuentran el petróleo crudo, el maíz, la harina y los pellets de soja, el aceite de soja, el oro, las camionetas, el trigo, la carne bovina, el aceite de girasol y los combustibles.
El petróleo pasó a ocupar un lugar destacado dentro del ranking exportador, desplazando a productos tradicionales del agro de los primeros puestos. En paralelo, las exportaciones mineras de oro, litio y plata mostraron un importante crecimiento en volumen y valor.
Para la campaña agrícola 2026/2027, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó una producción de 157,85 millones de toneladas para los seis principales cultivos. La cifra representaría un aumento del 0,5% respecto de la campaña anterior, con perspectivas favorables para la soja y el maíz, aunque sujetas a las condiciones climáticas.
Las exportaciones de toda la cadena agroindustrial podrían alcanzar los US$41.497 millones, un 6,9% más que en el ciclo previo.
Más empresas exportadoras, uno de los desafíos pendientes
Otro de los puntos centrales es ampliar la cantidad de compañías que participan del comercio internacional. Desde el Gobierno señalaron que el número de exportadores superó los 7.900, mientras que la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) contabiliza más de 9.300 empresas si se incluyen bienes y servicios.
Sin embargo, referentes del sector advierten que Argentina todavía tiene una participación reducida de empresas exportadoras en comparación con otros países de la región.
La competitividad, los costos logísticos, la estabilidad económica y la posibilidad de planificar inversiones a largo plazo aparecen entre los factores necesarios para sostener el crecimiento. También se identifican oportunidades en la industria farmacéutica, la petroquímica, los productos lácteos y las manufacturas vinculadas con el agro.
La apertura de mercados como oportunidad
La búsqueda de nuevos compradores internacionales forma parte de la estrategia para consolidar el crecimiento. Las rondas de negocios entre empresas argentinas e importadores extranjeros permiten impulsar sectores como la pesca, la carne vacuna y los alimentos.
En ese contexto, las iniciativas de promoción comercial buscan fortalecer los vínculos con mercados de Europa, Asia y otros destinos estratégicos.
El desafío para los próximos años será transformar el crecimiento actual en una tendencia sostenida, con mayor diversificación productiva y más empresas capaces de vender sus bienes y servicios al exterior.
Fuente: LA NACIÓN.
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