La producción de petróleo en Santa Cruz atraviesa un período de retroceso sostenido, según los registros oficiales analizados por OPI Santa Cruz. Las cifras reflejan una disminución considerable en los volúmenes de extracción y plantean interrogantes sobre el futuro de uno de los principales motores económicos de la provincia.
De acuerdo con el relevamiento, en enero de 2024 la producción alcanzó los 354.293 metros cúbicos mensuales. Sin embargo, para agosto de 2026, el último dato registrado en el gráfico oficial, el volumen descendió a 269.252 metros cúbicos. La diferencia representa una pérdida de aproximadamente 85.000 metros cúbicos por mes.
El análisis de la evolución productiva permite identificar distintas etapas. Durante los años anteriores a 2023, la extracción se mantuvo en niveles elevados, con valores que oscilaban entre los 330.000 y los 350.000 metros cúbicos mensuales. En enero de 2024 se registró uno de los valores más altos de la serie, aunque posteriormente comenzaron a evidenciarse dificultades para sostener esos niveles.
En julio de 2024, la producción cayó a 293.880 metros cúbicos, perforando por primera vez en ese período la barrera de los 300.000. Si bien en diciembre de ese año se observó una recuperación hasta los 346.064 metros cúbicos, la tendencia volvió a ser negativa durante los meses siguientes.
El descenso continuó a lo largo de 2025 y 2026. En enero de 2025 se contabilizaron 337.981 metros cúbicos, mientras que en febrero de 2026 la cifra bajó a 271.461. Finalmente, en agosto de ese año, el volumen llegó a los 269.252 metros cúbicos mensuales.
Las proyecciones también generan preocupación. Según la línea de tendencia incluida en el gráfico oficial, a partir de septiembre de 2026 se presentan estimaciones estadísticas y no datos consolidados. De mantenerse el comportamiento actual, la producción podría caer por debajo de los 250.000 metros cúbicos mensuales hacia mediados de 2027.
Entre los factores que requieren análisis se encuentran el retiro de operadoras históricas, como YPF, de áreas convencionales maduras, la posible falta de inversiones privadas y las dificultades operativas vinculadas con conflictos en el sector. También surge el interrogante sobre la capacidad del Gobierno provincial para atraer nuevas empresas que permitan sostener la actividad y compensar la salida de compañías tradicionales.
El retroceso de la producción plantea un desafío económico para Santa Cruz, tanto por su impacto en la actividad petrolera como por sus posibles consecuencias sobre los ingresos provinciales. Frente a este escenario, será clave determinar qué medidas pueden implementarse para frenar la caída, recuperar los niveles de extracción y evitar que la tendencia negativa se profundice en los próximos años.
Fuente: OPI Santa Cruz.
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