El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este martes la firma de los contratos para la toma de posesión de ocho nuevos corredores correspondientes a la Etapa III de la Red Federal de Concesiones.
El anuncio fue presentado por el Gobierno como un salto importante en materia de infraestructura. Según informó oficialmente Vialidad Nacional, desde este miércoles 7 de octubre las empresas adjudicatarias asumirán la operación de los nuevos tramos.
Con las distintas etapas del programa, la denominada Red Federal de Concesiones supera los 9.000 kilómetros de rutas nacionales.
Pero detrás del número aparece una pregunta inevitable desde el sur del país: ¿dónde está la Patagonia?
Los corredores anunciados
Los ocho corredores anunciados corresponden a los tramos Centro, Centro Norte, Noroeste, Litoral, Noreste, Mesopotámico, Chaco-Santa Fe y Cuyo.
Incluyen sectores de las rutas nacionales 7, 9, 11, 12, 16, 18, 19, 34, 66, 105 y otras trazas complementarias.
No aparece ningún corredor patagónico.
Una red “federal” que por ahora no llega al sur
La ausencia adquiere otra dimensión cuando se observa la situación de las rutas nacionales patagónicas.
En Chubut, la Ruta Nacional 3 constituye la principal columna vertebral terrestre de la provincia. Une ciudades, transporta cargas, vincula la actividad petrolera, pesquera y turística, y conecta a la Patagonia con el resto del país.
Sin embargo, no forma parte de los ocho corredores que ahora pasarán a manos privadas.
El contraste resulta todavía más significativo después de que una nueva tragedia vial volviera a colocar en estos días a la Ruta 3 en el centro de la agenda pública de Chubut.
Esto no significa que pueda atribuirse un accidente particular al estado de la ruta sin que así lo determine la investigación correspondiente. Pero sí vuelve legítima una discusión mucho más amplia: qué lugar ocupa la infraestructura vial patagónica dentro de las prioridades nacionales.
Once provincias beneficiadas, ninguna patagónica
La distribución territorial de esta nueva etapa es concreta.
Hay corredores en el centro del país, el NOA, el NEA, la Mesopotamia y Cuyo. Mendoza aparece incluida con 329 kilómetros de la Ruta Nacional 7.
Pero, al sur del río Colorado, ninguno.
El Gobierno sostiene que el nuevo sistema permitirá que empresas privadas se hagan cargo de la operación y el mantenimiento de las trazas sin subsidios del Estado nacional. Los contratos contemplan concesiones de largo plazo y Vialidad Nacional mantendrá funciones de supervisión y control.
Es un cambio profundo en el modelo vial argentino y, justamente por eso, la ausencia patagónica merece ser discutida.
Porque si la decisión nacional es reemplazar progresivamente la obra pública tradicional por inversión y gestión privada, ¿cuál es el modelo previsto para aquellas rutas que, por sus niveles de tránsito, distancias y características económicas, pueden resultar menos atractivas para una concesión?
La pregunta resulta especialmente relevante para la Patagonia.
La Patagonia también produce
Existe, además, una contradicción difícil de ignorar.
Buena parte de las divisas y recursos estratégicos que hoy aparecen en el centro del discurso económico nacional provienen precisamente del sur: petróleo, gas, minería, pesca y turismo.
El propio Gobierno nacional informó este 6 de octubre nuevas inversiones privadas multimillonarias en Neuquén, Tierra del Fuego y Chubut, entre otras provincias.
Pero esa importancia productiva no aparece reflejada en esta etapa del nuevo mapa vial.
La Patagonia tiene enormes distancias, baja densidad poblacional y corredores que difícilmente puedan analizarse exclusivamente bajo el criterio de cantidad de vehículos que pasan por día.
Una ruta en el sur no es solamente una ecuación de tránsito y peaje. Muchas veces es la única conexión disponible entre comunidades separadas por cientos de kilómetros.
¿Y la Ruta 3?
En Chubut, la pregunta tiene nombre y número:
Ruta Nacional 3.
Durante años se anunciaron obras, reparaciones, proyectos y mejoras. Sin embargo, quienes recorren habitualmente el corredor entre Trelew y Comodoro Rivadavia conocen una realidad que difícilmente pueda resolverse únicamente con anuncios.
El nuevo programa anunciado por Caputo demuestra que el Gobierno encontró un mecanismo para intervenir miles de kilómetros de rutas nacionales mediante capital privado.
La discusión que queda abierta es por qué ese modelo todavía no ofrece una respuesta equivalente para los grandes corredores patagónicos.
El anuncio habla de más de 9.000 kilómetros y de una transformación de la infraestructura vial argentina.
Desde la Patagonia, sin embargo, la sensación es diferente.
Las obras empiezan. Los corredores tienen concesionarios. Once provincias aparecen en el mapa. Y el sur, una vez más, pregunta cuándo le tocará.
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