Los transeúntes advirtieron la anomalía en el terreno y, al percatarse de la presencia del animal sepultado, procedieron a desenterrarlo por sus propios medios. Tras liberarlo, lo trasladaron de urgencia a una clínica veterinaria local, donde el perro quedó bajo observación y recibiendo asistencia médica especializada.
El episodio reavivó el reclamo y la preocupación de los habitantes de la zona, quienes denunciaron que ese sector de la ciudad se ha transformado en un punto recurrente para el abandono de mascotas.
Ante la gravedad de la situación, vecinos y proteccionistas iniciaron la búsqueda de registros de cámaras de seguridad privadas y públicas en los alrededores, con el objetivo de identificar a los responsables y aportar material probatorio a las autoridades correspondientes.
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