La campaña presidencial de Brasil atraviesa sus últimos días marcada por una fuerte intervención de la Justicia. En las últimas jornadas, distintos tribunales tomaron decisiones relacionadas con publicaciones electorales, la participación de candidatos y hasta el desarrollo de un debate presidencial.
Uno de los episodios más importantes ocurrió el jueves, cuando fue suspendido el último debate presidencial que iba a transmitir TV Globo. La decisión se produjo después de una serie de resoluciones judiciales que involucraron al Tribunal Superior Electoral (TSE) y al Supremo Tribunal Federal (STF).
En un primer momento, una jueza del TSE había ordenado que no se mostrara el atril vacío del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien había anunciado que no participaría del debate. Poco después, el juez Gilmar Mendes, integrante del STF, ordenó incorporar al candidato Renan Santos, una decisión que generó cuestionamientos y terminó provocando la cancelación del encuentro televisivo.
La situación expuso además las diferencias entre los integrantes de la Corte. Por un lado se encuentran Alexandre de Moraes, Gilmar Mendes y Flavio Dino, mientras que André Mendonça y Kassio Nunes Marques, ambos designados durante el gobierno de Jair Bolsonaro, encabezan otra posición dentro del tribunal.
Las divisiones se profundizaron a partir del caso del Banco Master, entidad investigada por un presunto fraude y cuyos vínculos con políticos y magistrados generaron repercusiones dentro de la Justicia. El conflicto llegó al máximo tribunal y derivó en fuertes cruces entre sus integrantes.
En paralelo, la Justicia también intervino en publicaciones vinculadas con Flavio Bolsonaro. Una resolución que ordenaba retirar contenidos que atribuían al candidato la intención de modificar el título de patrona de Brasil de Nuestra Señora de Aparecida fue modificada posteriormente a través de distintas decisiones judiciales.
La cuestión judicial se convirtió así en uno de los temas centrales de la campaña. Desde el sector opositor se plantearon críticas contra algunos magistrados y se volvió a instalar el debate sobre el funcionamiento y la composición del Supremo Tribunal Federal.
Otro elemento que aumenta la importancia de la elección es que el próximo presidente podrá designar a cuatro de los 11 integrantes del STF durante su mandato.
La suspensión del debate también significó que Lula y Flavio Bolsonaro no tuvieran un enfrentamiento directo en televisión durante la campaña. Lula realizó una entrevista en un podcast, mientras que Flavio cuestionó la intervención de la Justicia y pidió a sus seguidores expresar su descontento mediante el voto.
Según la última encuesta de Datafolha citada por LA NACION, Lula registraba 42% de intención de voto y Flavio Bolsonaro 38%, mientras que ningún otro candidato alcanzaba el 4%. En un eventual balotaje, el mismo estudio mostraba 48% para Lula y 45% para Flavio, dentro de un escenario considerado de empate técnico por la encuesta.
La Justicia Electoral tendrá además un papel clave después de los comicios, ya que en Brasil no solo organiza y fiscaliza las elecciones, sino que también proclama al ganador y debe intervenir ante eventuales disputas sobre los resultados.
La situación mantiene la atención puesta sobre las instituciones brasileñas mientras el país se acerca a una elección marcada por una competencia ajustada y por las diferencias dentro de su máximo tribunal.
Fuente: LA NACION.
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