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El Hospital Regional invita a participar de una nueva colecta de sangre en zona sur: campaña "Regalá vida" Comodoro amaneció cubierto de nieve y volvió a ubicarse entre las ciudades más frías del país Investigan a dirigentes de la AFA en Estados Unidos: Tapia y otros directivos deberán declarar a fin de mes La consolidación silenciosa: Liminar profundiza su control sobre el petróleo chubutense Vecinos redujeron a golpes a un delincuente que intentó robar en una vivienda Un joven fue detenido tras protagonizar una riña y destrozar un auto en el barrio Quirno Costa El rechazo a la reelección indefinida: "No se puede cambiar las reglas a mitad del partido", dijo Monti Othar encabezó el primer aniversario del Centro de Día de Adultos Mayores "Papa Francisco" El Hospital Regional invita a participar de una nueva colecta de sangre en zona sur: campaña "Regalá vida" Comodoro amaneció cubierto de nieve y volvió a ubicarse entre las ciudades más frías del país Investigan a dirigentes de la AFA en Estados Unidos: Tapia y otros directivos deberán declarar a fin de mes La consolidación silenciosa: Liminar profundiza su control sobre el petróleo chubutense Vecinos redujeron a golpes a un delincuente que intentó robar en una vivienda Un joven fue detenido tras protagonizar una riña y destrozar un auto en el barrio Quirno Costa El rechazo a la reelección indefinida: "No se puede cambiar las reglas a mitad del partido", dijo Monti Othar encabezó el primer aniversario del Centro de Día de Adultos Mayores "Papa Francisco"

La ciudad que crece más rápido que sus obras

Rada Tilly celebró 78 años con un discurso de logros. Detrás de los anuncios, dos áreas donde la gestión municipal todavía le debe respuestas a los vecinos: el saneamiento y el deporte.

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Hay un género que la política local domina con soltura: el del balance. En cada aniversario y en cada apertura de sesiones ordinarias, la intendenta Mariel Peralta enumera avances, agradece acompañamientos y proyecta futuros. Este año la fórmula incluyó una afirmación difícil de discutir en los papeles —que ya no hay obras paralizadas en la ciudad— y una omisión igual de elocuente: nadie explicó por qué había que llegar a 2026 para poder decirlo.


Una obra de quince años


La ampliación de la Planta de Tratamiento de Efluentes Cloacales es, con razón, la estrella del relato oficial. También es su punto más incómodo. El propio municipio reconoce que se trata de una obra que se gestiona desde hace más de quince años. Fue adjudicada a fines de 2023, quedó en pausa cuando se frenó la obra pública nacional y recién volvió a moverse en septiembre de 2025. En febrero de este año, el anuncio central de la apertura de sesiones fue un avance del 25 por ciento.


Vale detenerse en la aritmética. Una década y media de gestiones para una obra que hoy va por la cuarta parte de su ejecución, en una ciudad que en ese mismo período no dejó de sumar habitantes, loteos y metros cuadrados construidos. El municipio informa que la planta trata el ciento por ciento de los efluentes y que reutiliza el agua para riego de buena parte de los espacios públicos: un dato del que Rada Tilly puede legítimamente enorgullecerse. En la misma comunicación, sin embargo, admite que el sistema opera al límite de su capacidad. Ambas frases conviven en el mismo párrafo oficial y describen, juntas, el problema real: la ciudad aprobó crecimiento antes de garantizar la infraestructura que ese crecimiento requiere.


Queda además el capítulo del emisario submarino, el kilómetro de conducto que debe alejar los efluentes excedentes de la punta norte de la playa. Es la pieza que responde a un reclamo ambiental que la propia dirigencia radatillense viene planteando desde hace años. Todavía no está.


La reactivación, finalmente, se logró con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo a través de Nación y con la priorización del gobierno provincial. El mérito de la gestión es real, pero es el mérito de haber conseguido que otros pongan la plata. En los discursos, esa distinción tiende a diluirse.


El deporte, entre el evento y la cancha 


En el organigrama municipal, el deporte comparte secretaría con Turismo y Desarrollo Económico Local. No es un detalle administrativo menor: define una jerarquía y, sobre todo, un tipo de política deportiva.


El resultado está a la vista en programas como Ola Rada Tilly, que en su edición 2026 desplegó más de ochenta y cinco actividades en nueve días de enero, articulando prestadores privados, clubes náuticos y asociaciones. Es una buena vidriera y un aporte cierto a la temporada. También es, casi por definición, una política de nueve días.


La otra escala del deporte —la que no entra en el folleto turístico— transcurre el resto del año. Son las divisiones formativas de los clubes de barrio, los planteles que entrenan de noche, las canchas que dependen del agua de riego que sale de esa misma planta al límite de su capacidad. Cuando el saneamiento es el cuello de botella, el deporte comunitario es uno de los primeros en sentirlo, aunque nunca aparezca mencionado en el diagnóstico.


Las cuentas que nadie mira


Conviene hacer un ejercicio simple, de los que se resuelven con una calculadora de teléfono. El Concejo Deliberante aprobó para 2026 un presupuesto municipal de 31.500 millones de pesos, cifra que la propia intendenta destacó como dato de gestión. De ese total, el área de Deportes recibe 300 millones.


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Novecientos cincuenta pesos de cada cien mil. Menos de un peso de cada cien. Dicho de otro modo: por cada peso que Rada Tilly destina al deporte, destina noventa y nueve a todo lo demás. Y esos 300 millones no son el aporte a los clubes: son el total del área, la bolsa de la que también salen los sueldos de la estructura municipal de deportes, los programas propios, las colonias, la logística de los eventos. Lo que efectivamente llega a las instituciones es una fracción de una fracción.


Del otro lado del mostrador, un club de barrio de Rada Tilly enfrenta cada mes una planilla que no admite postergaciones: los honorarios de los profesores y entrenadores, la factura de luz de las torres que iluminan la cancha en invierno, el gas de los vestuarios, el mantenimiento del césped, la reposición de material deportivo, los seguros obligatorios de los chicos, el traslado a los torneos de la Liga de Comodoro. Nada de eso espera. Nada de eso se financia con la cuota social de familias que están ajustando cada gasto.


Lo que hacen esas instituciones, además, no es estrictamente deporte. Es contención social. Son el lugar donde cientos de chicos y adolescentes pasan las tardes que de otro modo pasarían en otra parte, sostenidos por dirigentes que no cobran, padres que ponen el auto y profesores que muchas veces cobran tarde o cobran poco. Es política pública de prevención ejecutada por voluntarios, con costos fijos crecientes y sin la estructura administrativa del Estado para absorberlos. Cuando un club cierra una categoría porque no puede pagar la luz, el municipio no ahorra: traslada el problema a otras áreas, más caras y menos eficaces.


El municipio, es cierto, otorga subsidios: el Boletín Oficial registra aportes puntuales a instituciones deportivas locales, imputados a una partida específica y con obligación de rendir cuentas. El punto no es la existencia del aporte, sino su naturaleza. Se trata de asistencias caso por caso, otorgadas por decreto, sujetas a gestión y a oportunidad, que llegan cuando llegan y por el monto que se decide. No es un régimen: es una ventanilla. Otros municipios de escala comparable resolvieron esto por ordenanza, con categorización anual de las instituciones, montos automáticos por módulos y actualización presupuestaria prevista. Rada Tilly, que se enorgullece de su capacidad de planificación y de su gestión moderna, todavía sostiene su vínculo con los clubes en el terreno de la discrecionalidad.


La comparación que incomoda es esta: el programa Ola Rada Tilly desplegó más de ochenta y cinco actividades en nueve días de enero, con toda la logística, difusión y contratación que eso implica. Los clubes sostienen, sin interrupción, los trescientos sesenta y cinco.


Los 31.500 millones aparecieron en el balance de gestión. Los 300 millones, no. En los discursos de apertura de sesiones se enumeran obras, porcentajes de avance, planes de pavimentación y equipamiento de seguridad. El uno por ciento que la ciudad le dedica al deporte no se menciona, y es entendible: hay cifras que se comunican y cifras que se administran en silencio. El deporte radatillense pertenece, hasta ahora, a la segunda categoría.


En junio, concejales del bloque Arriba Chubut presentaron un proyecto de ordenanza para crear un Corredor Deportivo Seguro y Comunitario hacia las instalaciones del Club Atlético Rada Tilly y Chenque Rugby Club, con el argumento de que más de mil chicos y adolescentes recorren esos trayectos a diario sin condiciones adecuadas de seguridad vial. Que una iniciativa de esa naturaleza tenga que ingresar por el Concejo Deliberante, y desde un bloque opositor, dice algo sobre las prioridades del Ejecutivo. Que sus autoras hayan tenido que pedir públicamente su pronta implementación, dice algo más.


Lo que falta decir


Nada de lo anterior desmiente los logros que la gestión enumera. Rada Tilly sigue siendo una ciudad ordenada, con servicios que muchas localidades de la región envidian y con una obra de saneamiento en marcha en un contexto nacional adverso. La cuestión no es si se hizo, sino a qué velocidad, con qué recursos propios y en qué orden.


Peralta integró durante doce años la gestión anterior antes de asumir la intendencia. Ese recorrido le da experiencia y conocimiento del territorio; también la deja sin la coartada de la herencia. Los quince años que la planta lleva "gestionándose" son, en buena medida, sus quince años. 


La pregunta, entonces, no es cuánto se avanzó. Es cuánto más podía haberse avanzado. 

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