El rugby de Comodoro Rivadavia y de toda la región despide con profundo pesar a Carlos “Yeti” Di Matteo, uno de los máximos referentes de la disciplina, quien falleció este sábado a los 70 años luego de luchar contra una grave enfermedad.
Nacido el 8 de junio de 1956, Di Matteo dedicó gran parte de su vida al crecimiento del rugby patagónico, desempeñándose como jugador, árbitro, dirigente y formador. Su trayectoria lo convirtió en una figura fundamental dentro de la Unión de Rugby Austral (URA) y en un ejemplo para varias generaciones.
Sus primeros pasos como jugador fueron en Calafate Rugby Club, a comienzos de la década del 70. Más tarde se incorporó a Chenque Rugby Club, integrando uno de los equipos más recordados de la época junto a destacados jugadores como Melin, Santiago, Ariet, Bedorrou, los hermanos Reynoso, Hermida, Macazaga, Castellanos y Ruarte, entre otros. Habitualmente se desempeñaba como fullback, destacándose tanto por sus condiciones deportivas como por su perfil respetuoso dentro del campo de juego.
También vistió la camiseta de la Selección Austral y fue uno de los protagonistas en la conformación de Chenque como institución legalmente establecida.
Más allá de su etapa como jugador, encontró otra de sus grandes pasiones en el arbitraje. Fue árbitro, formador de referees y referente patagónico a nivel nacional, aportando durante años al desarrollo de quienes comenzaron a dirigir encuentros de rugby.
Su compromiso con el deporte también lo llevó a ocupar la presidencia de la Unión de Rugby Austral en distintos períodos, desde donde impulsó la realización de torneos nacionales en Comodoro Rivadavia. Además, presidió Chenque Rugby Club y promovió el crecimiento del rugby infantil entre fines de la década de 1980 y comienzos de los años 90.
Quienes compartieron el camino con él destacan que su extensa trayectoria le permitió mantenerse siempre por encima de las rivalidades deportivas, acompañando cada logro de los clubes de la ciudad y de la provincia con el mismo entusiasmo.
Otro de los espacios donde dejó una marca imborrable fue el tradicional Seven de las Playas, del que fue uno de sus impulsores y organizadores. Desde las primeras horas de cada jornada colaboraba en las tareas más simples, como limpiar la playa, preparar las canchas y asistir a los árbitros, hasta coordinar la competencia, confeccionar estadísticas, organizar los cruces y garantizar el cumplimiento del cronograma.
Fuera del rugby, contó siempre con el acompañamiento de su esposa Margarita, compañera de toda la vida, con quien formó una familia junto a sus dos hijos, quienes fueron un sostén fundamental durante su intensa dedicación al deporte.
Semanas atrás, durante un encuentro de dirigentes realizado en El Trébol, Di Matteo había confiado a un amigo que atravesaba una grave enfermedad y esperaba una intervención quirúrgica. Su partida sorprendió y generó una profunda conmoción entre quienes compartieron con él tantos años de trabajo y pasión por la ovalada.
Con su fallecimiento, el rugby austral pierde a uno de sus grandes referentes. Su legado, construido desde la humildad, el compromiso y el respeto, permanecerá en la historia de la disciplina y en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
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