Durante casi tres décadas, la ecuación fue simple: Cerro Dragón sostenía a Pan American Energy y esta sostenía a Comodoro Rivadavia. El yacimiento —3.480 kilómetros cuadrados a 70 kilómetros al sudoeste de la ciudad, repartidos entre Chubut y Santa Cruz— es todavía el mayor campo de hidrocarburos
convencionales de la Argentina y la razón por la cual Chubut fue durante años la principal provincia petrolera del país.
Esa ecuación se rompió. No de un día para el otro ni con un anuncio formal de retirada, sino por la vía más silenciosa y más difícil de discutir: la del capital que se va a otro lado.
Los números de la asimetría
Los datos que las propias operadoras presentaron ante la Secretaría de Energía dibujan un mapa inequívoco. Para 2026, PAE proyecta inversiones por US$ 585,8 millones solamente en la Cuenca Neuquina, concentradas en Coirón Amargo Sur
Este (US$ 310,9 millones) y Aguada Pichana Oeste (US$ 190,8 millones), con desembolsos adicionales en Lindero Atravesado, Aguada Cánepa, Aguada de Castro y Bandurria Centro.
El contraste no es solo interno de la compañía. Según un informe elaborado por operadoras del sector, durante 2025 la Cuenca Neuquina absorbió el 86,7 % de los US$ 10.053 millones que se invirtieron en el upstream argentino. Vaca Muerta funciona, en los hechos, como una aspiradora de capitales que deja postergadas al resto de las cuencas maduras.
La consecuencia productiva ya está consolidada. La Cuenca Neuquina concentra hoy el 77,8 % del petróleo y el 76,2 % del gas del país. El Golfo San Jorge —que en 2011 aportaba 257.000 barriles diarios de los 582.000 del convencional nacional— produce hoy unos 172.867 barriles diarios sobre un total convencional de 286.650. En quince años, el desplome nacional del convencional fue del 51 %; el de la cuenca patagónica, del 33%. Y la curva se aceleró en los últimos dos años, después de que YPF se retirara para concentrarse en el shale neuquino.
El dato más brutal es el de productividad. Durante 2025, cada pozo del Golfo San Jorge produjo en promedio 13,6 barriles diarios. En Vaca Muerta, entre 250 y 300. A eso se suma una relación agua-petróleo que en mayo de 2026 alcanzó los 20,5 metros cúbicos de agua por cada metro cúbico de crudo: de cada 100 metros cúbicos que salen del subsuelo, menos de 5 son petróleo. El resto es agua que hay que separar, tratar y reinyectar. Cada barril del Golfo cuesta lo que no cuesta ninguno de los de Añelo.
Los fierros que no vuelven
La migración también se mide en equipos. La consultora Aleph Energy contabilizó 37 perforadores operando en la Cuenca Neuquina a fines de 2025, frente a apenas seis en el Golfo San Jorge, una cuenca que llegó a tener veinte activos. Los analistas aclaran que no se trata técnicamente de un traslado de equipos, sino de algo más grave: las otras cuencas se contrajeron.
La dependencia quedó expuesta con crudeza cuando Chubut necesitó perforar su primer pozo horizontal profundo. El ministro de Hidrocarburos provincial, Federico Ponce, admitió que el tipo de perforador requerido para atravesar 3.000 metros de rama lateral en la formación D-129 no existe en la cuenca ni en el resto del país fuera de Neuquén: debía venir de allá o del exterior, encajado en una "ventana operativa" entre los compromisos de Vaca Muerta. La provincia que fue capital nacional del petróleo debe pedir turno.
El costado social
El impacto sobre Comodoro Rivadavia y su área de influencia se acumula desde 2024. Gremios y cámaras empresarias estiman más de 6.000 desvinculaciones entre Chubut y Santa Cruz, aunque las estadísticas oficiales no lo reflejan: el INDEC registró para Comodoro un desempleo del 1,3 %, porque buena parte de las salidas se instrumentaron como "renuncias consensuadas" y retiros voluntarios, con indemnizaciones que fueron de $ 100 a $ 500 millones por trabajador. Si bien nadie lo dice, algo así como “pan para hoy, hambre para mañana”.
La lista de bajas empresarias es larga. Halliburton cerró su base de Comodoro con cerca de 290 despidos y ofreció a los trabajadores el traslado a sus operaciones en Vaca Muerta —una oferta que el sindicato neuquino que conduce Marcelo Rucci resistió por considerar que desplaza mano de obra local. Weatherford envió medio centenar de telegramas. Schlumberger también se retiró. Ahora la realidad amenazaría otras, entre ellas, Burgwardt.
El derrame llegó al resto de la economía urbana: el comercio de Comodoro perdió más de 500 puestos en seis meses, la ocupación hotelera cayó un 40% y, por primera vez en 33 años, la ciudad registró exceso de oferta en el mercado de alquileres.
Del respaldo a la denuncia: El giro del sindicato.
Quien habría puesto el tema en agenda con las palabras más duras fue Jorge "Loma" Ávila, secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut y diputado nacional. En abril de 2026 acusó públicamente a PAE de replicar el camino de YPF: desinversión, caída de producción y un discurso centrado exclusivamente en los costos operativos. Habló de “…los mismos síntomas…” y apuntó directamente contra el Upstream Managing Director de la compañía, Fausto Caretta, a quien responsabilizó de paralizar la actividad y de plantear una reducción de personal en un contexto de precios internacionales favorables.
Ayer amigos…hoy enemigos ? Ó es solo “pour la galerie” ?
La descripción de Ávila sobre las negociaciones es elocuente: según el dirigente, la empresa dejó de discutir cómo cerrar el negocio y pasó a enumerar cuántos trabajadores le sobran por sector. Una lógica que bueno es decirlo, el sindicato permitió -ya sea por acción u omisión- que se vaya construyendo lentamente con las “palmadas en la espalda y abrazos” de los años “gloriosos” que precedieran la dura realidad actual.
La respuesta oficial y empresaria
La contracara existe y es sustancial. En abril de 2025, PAE anunció el hallazgo de shale gas técnica y económicamente recuperable en la formación D-129 —la roca madre del Golfo San Jorge—, con intervalos productivos de 70 a 150 metros de espesor a menos de 3.500 metros de profundidad y sobrepresión favorable. Comprometió un plan piloto de cinco pozos por unos US$ 250 millones. En abril de 2026 el gobierno de Chubut aprobó la reconversión de Cerro Dragón en Concesión de Explotación No Convencional. Una puesta en escena por demás
interesante para el público común pero que no despeja dudas respecto a si las inversiones realmente se concretarán en la magnitud anunciada.
En mayo de 2026, la compañía sumó dos equipos de pulling y un perforador en Cerro Dragón, y el gobernador Ignacio Torres proyectó cerrar el año con nueve perforadores activos en la provincia —sumando reactivaciones de Crown Point y PECOM—, un nivel de actividad que, dijo, no se registra desde 2019. A fines de ese mes, en el Palacio de Hacienda y junto al ministro Luis Caputo, Torres y el Group CEO Marcos Bulgheroni anunciaron una inversión de US$ 680 millones vía RIGI para un esquema de recuperación terciaria: 22 plantas de inyección de polímeros y perforaciones adicionales destinadas a contrarrestar el declino del yacimiento.
Bulgheroni enmarcó el anuncio del no convencional en setenta años de inversión sostenida en el Golfo y agradeció a Torres por el trabajo de reconversión del área.
Los próximos meses serán cruciales para despejar dudas respecto a si habrá algún tipo de reactivación o fue toda una gran puesta en escena de PAE para lograr quedarse con el mayor yacimiento convencional por varios años más.
Qué se discute realmente
Puesto todo junto, la disputa no es si PAE se va de Chubut, la discusión es qué queda cuando se
va la prioridad.
Los compromisos en el Golfo San Jorge son defensivos: recuperación terciaria y polímeros para frenar un declino, un piloto exploratorio de cinco pozos, equipos que reponen actividad perdida. Los de Neuquén son ofensivos: capacidad de tratamiento, evacuación de crudo, bloques en expansión, un rol protagónico en el consorcio Southern Energy para exportar GNL. Es la diferencia entre administrar el final de un ciclo y financiar el comienzo de otro.
Los indicadores todavía no acompañan el discurso oficial. La producción de Chubut en mayo de 2026 fue de 18.460 metros cúbicos diarios, con una mejora mensual de apenas 0,3% y una caída interanual cercana al 8%. En el conjunto de la cuenca, el repunte de mayo fue el primero en meses. Los planes de perforación anunciados a comienzos de año todavía no aparecen en las estadísticas.
La pregunta que sobrevuela Comodoro Rivadavia no es nueva. La ciudad la respondió con dolor en los años noventa, cuando la reestructuración de YPF redujo su dotación nacional de 51.000 a 5.700 trabajadores. Ahora vuelve con otro nombre y otra bandera: qué pasa con una región cuando el capital que la construyó decide que su futuro está a 1.200 kilómetros de distancia.
En la cruda realidad actual queda claro que PAE es el actor principalísimo. Lo fue para la buena época y lo esta siendo para la mala que está transitando la región toda.
Las épocas que se avecinan serán cruciales para determinar hasta donde el compromiso exteriorizado en los tiempos de bonanza, fueron sinceros y pensando realmente en la región y no en las arcas de la empresa.
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