SAN PABLO – Brasil llegó a las últimas horas antes de las elecciones presidenciales con un escenario de máxima tensión política. Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, los dos principales candidatos, realizaron sus últimos actos de campaña acompañados por miles de seguidores en distintos puntos del estado de San Pablo.
Lula encabezó una caminata por la Avenida Paulista, donde una multitud se concentró para acompañarlo en el cierre de su campaña. Según los organizadores, más de 500.000 personas participaron del acto.
Al mismo tiempo, Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, realizó una caravana entre Santa Bárbara D’Oeste y Americana. El recorrido estuvo acompañado por numerosos motociclistas que siguieron el vehículo en el que se trasladaba el candidato.
La elección se presenta como una de las más reñidas desde el regreso de Brasil a la democracia. La última encuesta de Datafolha, publicada el sábado, ubicó a Lula con el 42% de intención de voto y a Flávio Bolsonaro con el 38%. Otro relevamiento de Quaest mostró una diferencia todavía menor, con Bolsonaro en 44% y Lula en 42%. (LA NACION)
Más allá de las cifras, el escenario electoral está atravesado por una fuerte división entre los sectores que apoyan al actual presidente y quienes respaldan al candidato del bolsonarismo. También existe un elevado nivel de rechazo hacia ambos dirigentes: una medición de Datafolha señaló que el 46% de los consultados rechaza tanto a Lula como a Flávio Bolsonaro.
Los especialistas consideran que ese rechazo podría tener un papel importante en el resultado. Parte del electorado podría decidir no participar de la elección o inclinarse por el candidato que genere un menor nivel de rechazo.
La división también se refleja en cuestiones sociales, económicas, religiosas y regionales. Lula mantiene una mayor fortaleza entre los sectores de menores ingresos y en el Nordeste brasileño, mientras que Bolsonaro obtiene mejores resultados entre los sectores de mayores ingresos y en regiones del Sur.
Según los datos citados por LA NACION, en el Nordeste Lula alcanza el 53% frente al 25% de Flávio Bolsonaro. En el Sur, la situación se invierte: Bolsonaro llega al 45% y Lula al 27%. En el Sudeste, donde se encuentra San Pablo, la competencia aparece mucho más equilibrada.
Otro aspecto que atraviesa la elección es el cambio en la identificación política de los brasileños. Una encuesta de Datafolha mostró que el 44% de los ciudadanos se identifica con la derecha o centroderecha, mientras que el 39% se ubica en la izquierda o centroizquierda.
Sin embargo, las preferencias no son completamente rígidas. Parte de quienes apoyan a Lula se identifican con sectores de derecha o centroderecha, mientras que también existen votantes de Flávio Bolsonaro que se consideran de izquierda o centroizquierda.
El panorama económico y social también modificó algunas zonas que históricamente fueron importantes para el Partido de los Trabajadores. El cinturón industrial del ABC paulista, vinculado durante décadas al movimiento sindical y a la trayectoria política de Lula, actualmente presenta una tendencia más cercana a la centroderecha.
Con una campaña marcada por la confrontación entre dos grandes espacios políticos, Brasil llegó así a las urnas con un electorado dividido y una elección que, según las encuestas, podía terminar definiéndose en una segunda vuelta.
Fuente: LA NACION.
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