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Vaca Muerta mira al Pacífico: Argentina y Chile negocian una salida del gas hacia los mercados asiáticos

Argentina tiene una de las mayores reservas de gas no convencional del mundo y Chile cuenta con la infraestructura y la salida al Pacífico. Ambos países analizan un esquema de integración energética que podría abrirle a Vaca Muerta una nueva puerta hacia Asia. La terminal de Quintero aparece como una de las piezas centrales.

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El crecimiento de Vaca Muerta empieza a plantear un desafío que va más allá de aumentar la producción: cómo llevar el gas argentino a los grandes mercados internacionales. En ese escenario, Chile podría transformarse en un socio estratégico para que parte de esa producción encuentre una salida hacia el océano Pacífico.

Argentina y Chile avanzan en conversaciones para analizar un esquema de integración que permita utilizar infraestructura chilena para proyectar el gas proveniente de Vaca Muerta hacia mercados asiáticos.

La lógica detrás de la iniciativa es la complementariedad. Argentina dispone de enormes recursos gasíferos y viene incrementando su capacidad de producción, mientras que Chile posee una extensa costa sobre el Pacífico, infraestructura portuaria y terminales energéticas que podrían integrarse a una estrategia exportadora regional.

Quintero, una pieza clave

Uno de los puntos que aparece en el centro del análisis es la terminal de Quintero, ubicada en la región de Valparaíso.

La posibilidad es que infraestructura existente del lado chileno pueda incorporarse a un esquema que permita recibir gas argentino y convertir a Chile en una plataforma para su posterior comercialización internacional.

La alternativa cobra especial relevancia por la ubicación geográfica. Una salida al Pacífico permitiría pensar en una conexión más directa con los grandes consumidores asiáticos de energía y ampliar las opciones comerciales de Vaca Muerta.

El proyecto, sin embargo, requeriría acuerdos de largo plazo, inversiones, infraestructura adicional y un marco jurídico que otorgue previsibilidad a ambos lados de la Cordillera.

Un modelo similar al acuerdo minero

Entre las alternativas que se analizan aparece la posibilidad de tomar como referencia la experiencia del Tratado de Integración y Complementación Minera firmado entre Argentina y Chile en 1997.

Ese esquema permitió establecer reglas especiales para proyectos binacionales desarrollados en zonas fronterizas y es observado como un antecedente posible para construir una integración energética que trascienda los cambios políticos de ambos países.

La previsibilidad aparece como un elemento fundamental. Los proyectos vinculados al transporte, procesamiento y exportación de gas requieren inversiones multimillonarias y horizontes de varias décadas, por lo que cualquier entendimiento necesitaría garantías jurídicas y comerciales de largo plazo.

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De importar gas argentino a ser su plataforma exportadora

La relación energética entre Argentina y Chile tiene una extensa historia, marcada por diferentes etapas de integración, interrupciones y reanudación de los envíos.

Pero el escenario que ahora se analiza supone un cambio de escala: Chile podría dejar de ser solamente un comprador del gas argentino para transformarse también en una plataforma de salida hacia terceros mercados.

Para Vaca Muerta, contar con una alternativa sobre el Pacífico permitiría diversificar las rutas de exportación y reducir la dependencia de una única salida hacia el Atlántico.

Para Chile, en tanto, la integración podría significar una oportunidad para aprovechar y potenciar infraestructura existente, consolidándose como un nodo energético regional.

Una negociación que puede cambiar la escala de Vaca Muerta

Por el momento no existe un acuerdo definitivo y quedan numerosos aspectos técnicos, económicos y regulatorios por resolver.

Sin embargo, la negociación refleja un cambio en la dimensión que empieza a adquirir Vaca Muerta. La discusión ya no pasa únicamente por garantizar el abastecimiento argentino o exportar gas a países vecinos, sino por encontrar mecanismos que permitan competir en los grandes mercados mundiales.

En ese mapa, la Cordillera podría dejar de ser una barrera para convertirse en un puente energético.

Si Argentina aporta el gas y Chile la infraestructura y la salida al Pacífico, la integración entre ambos países podría abrirle a Vaca Muerta una puerta que hasta ahora parecía lejana: los mercados de Asia.

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