URGENTE

El patagónico que conquistó Europa y nunca se fue de El Bolsón

Marcelo Burlon nació en un pueblo de la comarca andina, construyó un imperio de moda desde Milán y hoy reparte su vida entre Ibiza y el sur argentino. Invierte en su tierra, es anfitrión de la farándula internacional y se casó rodeado de sus perros.

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Hay una foto que resume la vida de Marcelo Burlon: un hombre de smoking en el corazón de Milán, bajo la lluvia, con tres perros atados de la correa como si fueran los invitados de honor. Era noviembre de 2025 y el diseñador y DJ argentino acababa de casarse. Pero para entender cómo se llega ahí hay que retroceder casi cincuenta años y unos doce mil kilómetros al sur.


De la comarca andina a la puerta de un boliche milanés

Burlon nació en 1976 en El Bolsón, Río Negro —él mismo lo define como un pueblo hippie a unos 120 kilómetros al sur de Bariloche—, hijo de padre italiano y madre libanesa que se conocieron en la región andina. En 1990, con la hiperinflación de fondo, la familia emigró a Italia y se instaló en la región de Marche. Empezaron literalmente de abajo: fábricas de zapatos, limpieza de hoteles los fines de semana. Marcelo, adolescente, trabajaba de animador en una discoteca.


A los 21 se mudó a Milán y consiguió un puesto en la puerta de Magazzini Generales, uno de los locales de moda de la ciudad. De ahí pasó a las relaciones públicas, después al mundo de la moda —Dolce & Gabbana, Alessandro Dell’Acqua— y a organizar eventos para marcas como Chanel, Marc Jacobs o Versace, mientras seguía pinchando como DJ en Nueva York, Moscú, Beirut o Tel Aviv. Sus fiestas Pink is Punk se volvieron legendarias.


County of Milan: remeras con alas patagónicas

En 2012 fundó, junto a Davide De Giglio y Claudio Antonioli, Marcelo Burlon County of Milan. Arrancó como una línea de remeras que cruzaba la cultura del clubbing noventoso con la iconografía de su tierra: alas, serpientes, símbolos andinos. Se viralizaron y se agotaron en tiempo récord.


Para 2014 la facturación rondaba los 18 millones de euros y ese mismo año fue diseñador invitado de Pitti Uomo, la consagración definitiva dentro del sistema de la moda masculina. Poco después impulsó, con sus socios, New Guards Group, el conglomerado que albergó a Off-White, Palm Angels y Heron Preston, y que terminó vendido a Farfetch.


En abril de 2024, tras doce años, Burlon anunció su salida de la dirección creativa de la marca que lleva su nombre. Su explicación fue tan simple como reveladora: quería más libertad, ocuparse de su huerta orgánica en Ibiza, de su marido y de sus perros, y seguir de cerca el club de pádel que estaba por abrir en la Patagonia.


Dos casas, un mismo hormigón

Burlon divide el año entre Ibiza y el sur argentino, con escalas frecuentes en Milán. Su residencia central es la villa brutalista de la isla balear, un volumen de hormigón, vidrio y madera reformado por el arquitecto Jordi Carreño, del Estudio Vila 13.


La compró, contó, porque se parecía muchísimo a la casa que él ya había construido en la Patagonia, con los mismos materiales. Fue amor a primera vista. Alrededor mandó plantar olivos centenarios y montó un escenario circular de 360 grados.


El jardín funciona como parque de esculturas —incluida una pieza de más de 1.300 kilos de mármol de Carrara del artista Fabio Viale— y adentro conviven vinilos, souvenirs de todo el mundo y obras originales de Andy Warhol, Keith Haring, Damien Hirst, Victor Vasarely y Stefan Brüggemann.


Él la describe como club y galería a la vez. Completan el cuadro una huerta orgánica cuyas verduras se venden en un almacén de Santa Gertrudis y un barco bautizado Atahualpa.


El anfitrión de los argentinos en Europa

Esa casa se convirtió en una especie de embajada argentina en el Mediterráneo. En agosto de 2023, unas 130 personas asistieron a un recital privado de Fito Páez, que tocó hora y media en un piano de cola rodeado de velas, en medio del bosque de olivos.


Entre el público estaban Nathy Peluso —que cantó con él—, Lali Espósito, Bizarrap, Nicolás Furtado, el ex futbolista Ezequiel “Pocho” Lavezzi, Rossy de Palma, la escultora Luna Paiva y el cantante italiano Achille Lauro. Días después, Burlon coorganizó el cumpleaños número 25 de Bizarrap en la isla.


Ibiza, el pádel y los campeones del mundo

Si algo distingue a Burlon del resto de los diseñadores de su generación es su cercanía con los deportistas argentinos, un círculo que cultivó durante años y que en la isla encuentra su escenario natural.


En los últimos días, Julián Álvarez, Enzo Fernández, Lisandro Martínez y Thiago Almada coincidieron en Ibiza durante la pausa previa al regreso a sus clubes, en plena efervescencia del mercado de pases. Los cuatro compartieron una jornada distendida, acompañados por sus familias, en un complejo de pádel de Sant Josep, y las imágenes se viralizaron gracias a los hinchas que se acercaron a saludarlos.


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Licha Martínez, que venía de recuperarse de una lesión muscular y de ser homenajeado en su Gualeguay natal, se sumó al grupo para pasar unos días con amigos. La escena tiene una química evidente con el mundo Burlon: la isla, el pádel —su gran inversión patagónica— y una relación previa con varios de ellos.


En junio de 2023, sin ir más lejos, el diseñador ya había posado en Ibiza junto a Lisandro Martínez y Bizarrap, en una foto que subió a sus redes con un epígrafe de tres palabras: “Campeones del Mundo”.


El vínculo con el deporte, además, hace rato que dejó de ser solo social y se volvió negocio. Junto al delantero Andrea Petagna y el rapero Sfera Ebbasta abrió una cadena de restaurantes de comida saludable en Italia; diseñó una camiseta especial para el Napoli con Kappa, usada una única vez ante el Inter; y su firma llegó a la indumentaria de la NBA.


La Patagonia como inversión, no como postal

Burlon nunca convirtió su origen en un souvenir de marketing. En El Bolsón abrió el Patagonia Padel Club y tiene una cervecería en pleno centro, ligada a la fábrica de cerveza artesanal que maneja su hermano.


A eso suma inversiones repartidas: la marca de mezcal Selvático, con socios mexicanos, y el proyecto de moda vintage y de segunda mano Morphine.online.


También está el costado solidario. En 2021 creó la Fondazione Marcelo Burlon, que apoyó a una casa para personas trans en la Toscana y colaboró con alojamiento para refugiados ucranianos en Milán.


Impulsó además una serie de libros fotográficos sobre catástrofes ambientales, empezando por los incendios que arrasaron la Patagonia, con lo recaudado destinado a los damnificados.


En 2023, la Cancillería argentina lo distinguió como “Embajador Marca País” en una ceremonia en el consulado de Milán, por su aporte a la proyección de la Argentina en el exterior.


Noa, Reina, Kosta, Chiquita y Polenta

Si hay una constante en su vida pública, son los perros. Los enumera uno por uno en su perfil de Instagram, donde se presenta como padre de cinco.


Es socio protector de un refugio canino y hace años viene diciendo que su verdadero proyecto pendiente es abrir albergues para perros en Ibiza y en la Patagonia, con veterinarios y las instalaciones necesarias para garantizarles una buena vida.


Por eso, cuando el 18 de noviembre de 2025 se casó con Bratislav Tasic en la Sala de los Espejos del Palazzo Reale de Milán, los perros no fueron un detalle de color. Reina, Noa y Kosta entraron con correa, como miembros oficiales de la familia; la pareja los llama sus hijos preciosos.


Ofició el asesor de Cultura de la ciudad, Tommaso Sacchi; el testigo fue Achille Lauro, amigo desde 2017; los trajes a medida los hizo Moschino.


Después, en un restaurante con vista al Duomo, los novios se saltearon el corte de la torta: salieron a la terraza y tiraron flores a la plaza, para compartir la alegría con todo Milán.


Burlon acompañó las imágenes de ese día con la letra de “Todo cambia”, de Mercedes Sosa.


Un chico de El Bolsón, un palacio milanés y tres perros bajo la lluvia. Todo cambia, efectivamente. Casi todo.

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