Hubo un tiempo, no tan lejano, en que salir de Rada Tilly hacia Comodoro no significaba resignarse a la Ruta 3. El camino Juan Domingo Perón era eso: una alternativa real, una arteria que descomprimía el único acceso de la villa y que para miles de radatilenses representaba minutos de diferencia todos los días, dos veces por día.
No es un detalle menor. Para quien trabaja en el centro de Comodoro, en Km 3 o en el kilómetro 5, esos minutos son la diferencia entre llegar a horario o no, entre buscar al chico en el colegio o llegar tarde. El Perón evitaba el embudo de la rotonda, esquivaba el tránsito pesado y ofrecía algo que hoy Rada Tilly no tiene: una segunda salida. Porque conviene decirlo con todas las letras: una ciudad de más de quince mil habitantes, encajonada entre el cerro y el mar, depende hoy de una sola vía. Un vuelco, un corte, un temporal, y la villa queda aislada.
El camino se cerró por los movimientos de suelo y los daños que dejaron los temporales. Hasta ahí, entendible. Lo que no se entiende es lo que vino después. La provincia acumuló tres llamados a licitación fallidos para la obra definitiva, y los estudios geológicos que iban a dar la respuesta de fondo se transformaron en una promesa que se renueva año tras año. En 2022 se anunció una reparación parcial que dejaría la traza habilitada “en un mes”. Pasaron cuatro. Y falló.
Hoy la postura explícita del municipio sigue siendo no reabrir el camino hasta que se realicen los estudios geológicos necesarios, demorados desde hace años. Tanto es así que concejales ya trabajan en una traza alternativa para conectar ambas ciudades por otra vía, advirtiendo que las opciones son cada vez menos por la cantidad de urbanizaciones que rodean la ciudad. Es decir: se estudia construir un camino nuevo porque el que ya existe no se toca.
Y ahí aparece la pregunta que en Rada Tilly se hace en voz baja, en las mesas de café y en los grupos de vecinos.
En los últimos años, al pie del cerro y lindante al barrio Solares, avanzó un desarrollo inmobiliario de alta gama que vendió exactamente eso: silencio, vista, aire, tranquilidad. Se trata de “Miradores del Marqués”, tres torres de siete pisos que en conjunto superan los 170 departamentos, con dos subsuelos de cocheras y bauleras, gimnasio, pileta y locales comerciales. Es decir, varios cientos de nuevos vecinos y otros tantos vehículos incorporados a una ciudad que sigue teniendo una sola vía de entrada y salida.
El emprendimiento, impulsado según la cartelería por Gudea Group, desarrolladora que estaría vinculada al empresario Fabián De Souza y a su vez a Remax Austral del Escribano Alejo Pires en la comercialización, ofrece un producto que se cotiza en dólares y cuyo principal activo no es el metro cuadrado sino el entorno.
La versión que circula con insistencia en la villa —y que este medio recoge como tal, sin poder confirmarla— sostiene que desde ese emprendimiento se habría trabajado para que el camino Perón no vuelva a funcionar, porque el flujo vehicular alteraría la quietud que se ofreció en los folletos.
Una obra de esa envergadura en la ladera del cerro requiere estudio de impacto ambiental y, según trascendió en la villa, habría existido una modificación en la afectación original del sector. Si así fuera, se trata de información pública que consta en expedientes y que tanto el municipio como la autoridad ambiental provincial están en condiciones de exhibir. Nada de eso ha sido informado a los vecinos.
Nadie lo dice públicamente. Nadie lo firma. Pero la coincidencia entre el crecimiento del desarrollo y la parálisis de una obra vial declarada estratégica por tres gobiernos distintos alimenta la sospecha.
Que quede claro: puede tratarse de una versión sin sustento, alimentada por el fastidio de vecinos cansados de esperar. Pero la única forma de desactivarla es con información.
¿Cuál es el estado real de los estudios geológicos? ¿Qué costo tiene la obra definitiva y por qué ninguna empresa se presenta? ¿Existieron presentaciones, notas o reclamos de desarrolladores privados vinculados a la traza? ¿Se evaluó el impacto de las urbanizaciones del cerro sobre la estabilidad del suelo? ¿Hubo cambios en la afectación del sector donde se levantan las torres?
Son preguntas que el municipio y Vialidad Provincial pueden responder con expedientes, no con anuncios.
Mientras tanto, los radatilenses siguen haciendo la fila en la Ruta 3, mirando de reojo un camino que existe, que está ahí, y que hace años no lleva a ninguna parte.
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