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Sampaoli ya largó: ahora falta saber con qué camiseta

El viceintendente de Comodoro ya no oculta sus aspiraciones para 2027. Distanciado de algunas decisiones de la gestión municipal y con un sello propio guardado, la incógnita es si dará la pelea dentro del PJ o buscará construir por afuera.

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Sampaoli ya largó: ahora falta saber con qué camiseta

Maximiliano Sampaoli dejó de amagar. Después de meses de repetir que “no era momento”, el viceintendente de Comodoro Rivadavia salió a la cancha con una candidatura que venía cocinando hace años. Ya a fines de 2022, siendo secretario de Gobierno, había anunciado públicamente que trabajaba para ser candidato a intendente de la ciudad. Aquella vez tuvo que ceder la titularidad: aceptó ir como vice en la fórmula de Othar Macharashvili, aunque reconoció que le hubiese gustado encabezar el binomio. Esta vez, todo indica que no piensa mirar el partido desde el banco.

La pregunta que recorre los pasillos del Concejo Deliberante y de la Municipalidad no es si Sampaoli juega, sino para qué equipo.

La camiseta peronista, cada vez más ajustada

Hasta hace poco, el camino parecía allanado. En noviembre pasado, Macharashvili aseguró que no buscaría la reelección y que junto a Maxi habían definido que él sería el sucesor para 2027. En junio de este año volvió a la carga y lo presentó como “el candidato natural” para sucederlo. Algunos analistas incluso veían en Sampaoli la figura capaz de alinear a todo el justicialismo detrás de una misma candidatura.

Pero en política un invierno es mucho tiempo. En agosto, en una entrevista radial, Sampaoli admitió estar molesto con varias decisiones del Ejecutivo municipal que no comparte, en particular el manejo del deslizamiento del cerro Hermitte y el transporte. Y dejó una frase que encendió todas las alarmas: bromeó con que tenía guardado un nombre para un espacio propio desde sus tiempos de concejal y que “capaz que haya que desempolvarlo”.

La respuesta de Othar fue de manual. Consultado sobre si lo votaría en caso de que compita por otro espacio, recordó que el voto es secreto y dijo que, llegado el caso, ya lo charlarían. En el entorno del vice no lo tomaron como cortesía: interpretaron que Sampaoli dejó de ser el candidato de Othar, si es que alguna vez lo fue.

Para colmo, el propio PJ empezó a probar otros jugadores. El justicialismo busca ampliar su núcleo duro en la sucesión de su principal bastión electoral y, además de Gustavo Fita y Sampaoli, puso en consideración los nombres de tres mujeres. Traducido: la número 10 del peronismo comodorense ya no tiene dueño asegurado.

La otra camiseta: los colores de Torres

Acá aparece la hipótesis que más ruido hace. El gobernador Ignacio Torres viene haciendo un trabajo paciente de seducción del otro lado de la grieta chubutense: mientras amplía su frente con dirigentes peronistas y de otros sectores, el tablero de 2027 empieza a desordenar las fronteras partidarias en la provincia.

¿Es Sampaoli uno de esos refuerzos? Las señales son ambiguas, pero existen. Hace dos semanas, cuando el diputado José Glinski criticó la falta de inversión provincial en Comodoro, el vice no apuntó contra Torres sino contra los suyos: en redes preguntó qué habían hecho al respecto Macharashvili, Luque y ellos mismos, y agregó que cada vez que opinó y propuso algo sobre el tema, “los propios” lo castigaron. No es el tono de alguien que piensa hacerle la campaña en contra al gobierno provincial.

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Tampoco es nuevo su discurso de frentes amplios. En diciembre ya había dicho que no veía por qué el PJ no podría integrar un frente. Y cosecha elogios del otro lado del recinto: el concejal Lattanzio, aun descartando cualquier acuerdo electoral, dijo que se lleva bárbaro con Sampaoli y que coincide con muchas de las cosas que plantea.

El cálculo tiene su lógica. En 2023, la candidata del espacio de Torres, Ana Clara Romero, obtuvo el 35,9% frente al 40,7% de Macharashvili, apenas cinco puntos de diferencia. Y el oficialismo provincial todavía no tiene un nombre fuerte en la ciudad: es donde aún reina la incógnita, sin figuras con el mismo nivel de visibilidad. Un peronista con gestión, conocimiento del territorio y enfrentado con su propio intendente podría ser, para Rawson, el refuerzo que le falta para quedarse con la ciudad más grande de la provincia.

El rival que viene de afuera

Con cualquier camiseta, el partido no será fácil. La Libertad Avanza irrumpió con fuerza en las legislativas de 2025: Maira Frías llega a 2027 como diputada nacional electa, con respaldo de Karina Milei y César Treffinger, y una performance que la convierte en candidata natural a intendente. Eso significa que LLA no solo compite con el PJ, sino que también le disputa terreno al PRO, y un eventual armado de Sampaoli con el torrismo tendría que convivir con esa pelea.

Hay además una paradoja que ningún estratega puede esquivar: el desafío del vice es convencer a los vecinos de que el próximo ciclo será distinto al actual, aun siendo parte de ese actual. Despegarse de la gestión de Othar le puede servir para eso. Pero cambiarse de camiseta tiene costos: el aparato, la militancia y una identidad que en Comodoro todavía pesa.

Pitazo inicial

Sampaoli ya largó. Tiene el nombre guardado, las diferencias con el Ejecutivo expuestas y la puerta del frente provincial entreabierta. Lo que falta es la definición que todos esperan: si pelea la interna del PJ para que el partido lo reconozca como heredero, o si desempolva ese sello propio y sale a buscar a Torres para una alianza que cambiaría el mapa político de la ciudad petrolera.

Por ahora, Maxi calienta con las dos camisetas en el bolso. Y en Comodoro, a más de un año de las elecciones, nadie se anima a decir cuál se va a poner cuando salga a la cancha.

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