URGENTE

Hadad y la centralidad de la Patagonia

El fundador de Infobae no descarta ser candidato en 2027 y viene instalando tres ejes: educación, ciencia e inteligencia artificial. Ninguno de ellos es abstracto en Chubut y Neuquén. Un análisis de qué significaría esa agenda aplicada a la región que hoy genera la mitad de las divisas del país.

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Daniel Hadad todavía no dijo qué haría con la Patagonia. Pero dijo bastante sobre las tres cosas de las que hoy depende el futuro patagónico.

En la ronda de entrevistas que abrió a mediados de agosto —la más resonante, en el programa WiFi de A24, con Nicolás Wiñazki— el fundador de Infobae confirmó que antes de fin de año deja Estados Unidos para volver a vivir en la Argentina y evitó cerrar la puerta a una candidatura presidencial.

Sostuvo que hablar hoy de una postulación sería una irresponsabilidad porque las campañas se hacen en seis meses, y apeló a la memoria de su abuelo inmigrante, que —dijo— tal vez le diría que no fuera cobarde.

Días después, en la presentación del cortometraje El Libertador en la Facultad de Derecho de la UBA, ante un auditorio que reunió a gobernadores, jueces y empresarios, planteó que la Nación necesita experiencia y consensos.

Entre el público estaban, entre otros, el chubutense Ignacio Torres y el rionegrino Alberto Weretilneck. La Patagonia estuvo en la sala aunque no en el discurso.

Primer punto de contacto: la ciencia

De los tres ejes que Hadad viene repitiendo, el más explícito fue su defensa del sistema científico.

Sostuvo que el Conicet puede gustar mucho, poco o nada, pero que merece respeto, y que los investigadores hoy no lo tienen. Contó, además, que dedica parte de su tiempo a visitar universidades y a conversar con científicos, y que la Argentina conserva un potencial humano grande en comparación con la región.

Ese reclamo tiene una traducción patagónica inmediata y poco discutida en Buenos Aires.

El Conicet no es solo un edificio en Palermo: es el CENPAT en Puerto Madryn, referencia mundial en biología marina y en el estudio del ecosistema del Golfo Nuevo; son los institutos de doble dependencia con la Universidad Nacional del Comahue, en Neuquén y Río Negro, que producen buena parte del conocimiento sobre suelos, agua y sismicidad de la cuenca donde se fractura; es la red que sostiene a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco en Comodoro Rivadavia y Trelew.

Dicho de otro modo: quien defiende el financiamiento científico está defendiendo, sin nombrarla, la capacidad patagónica de auditar y agregar valor a su propia explotación de recursos.

Es el punto donde el discurso general de Hadad se vuelve política concreta para el sur, aunque él todavía no lo haya formulado en esos términos.

Segundo punto: la inteligencia artificial y los centros de datos

El eje más personal de Hadad es la IA.

Hace tres años fundó en Estados Unidos una empresa de inteligencia artificial aplicada a medios y en las entrevistas se preguntó cómo puede ser que la Argentina, con el talento que tiene, no esté desarrollando cosas semejantes.

Esa pregunta ya tiene un domicilio posible, y queda al sur del paralelo 42.

Chubut se convirtió en los últimos meses en el destino más buscado del país para infraestructura de cómputo: una empresa polaca anunció la construcción de un megacentro de datos en la provincia, con apoyo del gobernador, y los inversores fundamentaron la elección en la baja densidad poblacional, en un clima que permite refrigeración natural casi todo el año y en la cercanía con un puerto y con el aeropuerto de Trelew.

Durante una misión a Nueva York, la delegación chubutense también relevó el interés de Amazon en evaluar proyectos de data centers en la región.

En paralelo, un proyecto de mucha mayor escala vinculado a OpenAI y a la empresa Sur Energy prevé desarrollo de cómputo en la Patagonia con inversiones que se anunciaron en hasta US$25.000 millones.

Si Hadad quisiera darle contenido territorial a su agenda tecnológica, no tendría que inventar nada: tendría que ir a Trelew. Es el único lugar del país donde su tema y el desarrollo regional son exactamente el mismo tema.

Tercer punto: el modelo económico que dice compartir

Hadad no se presenta como opositor. Sus críticas al Gobierno apuntan a las formas —reclamó “escucha y empatía”, cuestionó la falta de derrame— y conviven, según señalaron distintos análisis, con una defensa de las líneas generales del liberalismo económico.

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Prefiere hablar de un “camino del medio” frente a la polarización.

Ese modelo tiene hoy su motor en la Patagonia.

El Banco Central proyecta que energía y minería aportarán unos US$3.000 millones adicionales por año entre 2026 y 2029, y estima que en 2027, con la entrada en operación del oleoducto VMOS para exportar crudo desde Río Negro, el saldo comercial de esos sectores trepará a US$24.000 millones.

Neuquén sostiene el núcleo del negocio no convencional y ya negocia sus propios mercados: en una reciente gestión ante Chile, el gobernador Rolando Figueroa ofreció gas más barato aprovechando un gasoducto usado a menos del 10% de su capacidad, y destacó la ventaja de que ese país esté tan cerca de la segunda reserva mundial de gas no convencional.

Chubut, con una cuenca madura, juega otro partido: Pan American Energy anunció que presentará una solicitud al RIGI por US$680 millones para Cerro Dragón, destinada a extender la vida productiva del área mediante recuperación terciaria, contener el declino natural y sumar regalías provinciales.

Cualquier presidente que defienda ese esquema hereda, con él, sus tensiones: infraestructura vial en el norte neuquino, vivienda en Añelo y Rincón de los Sauces, control ambiental —estos días se discute un fallo que otorgaría una probation por una de las mayores contaminaciones registradas en Vaca Muerta— y el reparto de una renta que se produce en el sur y se discute en el norte.

La competencia que ya está en el territorio

Hay un dato que ningún armado porteño puede pasar por alto: la Patagonia ya tiene candidatos propios.

Torres viene construyendo desde 2025 un espacio “republicano y federal” para salir de lo que llama la “Argentina pendular”, donde la disputa se reduce a Milei o el abismo, y fijó una posición de fondo: sostiene que la región genera prácticamente la mitad de las divisas argentinas y que la discusión central es cómo agregarle valor a esos recursos para generar trabajo.

Figueroa y Weretilneck, por su parte, se mueven con lógica propia y sin alianzas nacionales.

Un eventual candidato outsider que llegue desde Buenos Aires con una agenda de educación, ciencia y tecnología tiene, entonces, dos caminos.

Uno es tratar a la Patagonia como caja: la región que aporta los dólares que financian el resto.

El otro es tratarla como socia: el lugar donde su propia agenda —conocimiento, cómputo, investigación aplicada— tiene condiciones materiales que no existen en ninguna otra parte del país.

Hadad todavía no eligió. Ni siquiera eligió si va a ser candidato.

Pero la primera pregunta que debería responderle a un medio patagónico ya está escrita, y no es sobre 2027: es qué piensa hacer con la mitad de los dólares argentinos y con la gente que los produce.

Nota metodológica

Al cierre de esta nota no se registran declaraciones públicas de Daniel Hadad referidas específicamente a Chubut, Neuquén o la Patagonia.

Las citas que se le atribuyen corresponden a sus entrevistas de agosto de 2026 (A24, y coberturas de Infobae, elDiarioAR, Perfil, El Economista, Los Andes, Infocielo y El Ciudadano).

Los cruces con la agenda regional son análisis del autor y están planteados como tales; los datos sectoriales provienen del BCRA, de anuncios empresarios y de coberturas de La Nación e Infobae.

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