Durante las últimas horas, Estados Unidos llevó adelante una nueva ofensiva aérea contra objetivos militares e infraestructura estratégica en territorio iraní. Según informó el Comando Central estadounidense (CENTCOM), los bombardeos apuntaron a debilitar la capacidad operativa de las fuerzas iraníes y mantener la presión sobre Teherán.
Como respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en distintos países de la región, entre ellos Qatar, Jordania, Bahréin, Kuwait y la base de Al-Tanf, en Siria. Algunas de las amenazas fueron interceptadas por los sistemas de defensa de los países afectados.
El conflicto también mantiene en alerta al estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte mundial de petróleo. La continuidad de los enfrentamientos genera preocupación por un posible impacto en el comercio internacional y en los mercados energéticos.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto y crece el temor a una escalada aún mayor que involucre a otros países de la región. Las negociaciones permanecen estancadas y, por el momento, no hay señales de una desescalada.
Fuente: Infobae.
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