El servicio de transporte interurbano que conecta Comodoro Rivadavia con Rada Tilly se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta. La decisión de la empresa Expresó Rada Tilly de exigir a los pasajeros el pago de la tarifa mediante métodos alternativos —como transferencias, billeteras virtuales o tarjetas— cuando la máquina validadora de la tarjeta SUBE no funciona, desató la indignación generalizada entre las miles de personas que dependen a diario de la línea.
La medida generó un profundo malestar debido al contraste directo con la práctica habitual en el transporte público nacional. En la gran mayoría de las jurisdicciones y líneas urbanas e interurbanas del país, prima el criterio de que la falla del sistema técnico es una responsabilidad ajena al usuario. Si la lectora de la validadora falla o el sistema SUBE se cae, la norma o jurisprudencia usual dicta que el pasajero debe poder viajar sin costo adicional, ya que cumplió formalmente con presentarse a pagar y llevar su tarjeta con saldo.
*Un boleto que ahoga el bolsillo*
El conflicto adquiere mayor gravedad al contemplar el contexto económico del trayecto:
* Tarifa: El costo del pasaje para unir las localidades de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly supera holgadamente los $3.500 por tramo. Para una persona que viaja a diario a trabajar o estudiar, el desembolso mensual roza cifras prohibitivas.
* Impacto en sectores vulnerables: Estudiantes, docentes, trabajadores de casas particulares y jubilados dependen directamente de atributos sociales o descuentos configurados en su tarjeta SUBE.
* Pérdida de beneficios: Al ser obligados a pagar mediante aplicaciones de terceros o tarjetas bancarias por un error de conectividad de la máquina, los usuarios pierden de forma instantánea los descuentos por Tarifa Social o Boleto Estudiantil, abonando la tarifa plana completa directamente de su bolsillo.
"No podés hacer bajar a un estudiante o a un jubilado porque la máquina de la empresa no anda. Salimos con la SUBE cargada y nos obligan a usar billeteras virtuales o nos hacen descender del colectivo", protestó un pasajero habitual del servicio.
*Tensión en el recorrido y falta de respuestas*
Las situaciones de tensión a bordo de las unidades se han vuelto recurrentes. Los choferes quedan en la incómoda posición de cumplir la directiva de la empresa —que obliga a cobrar o no permitir el viaje— mientras los pasajeros reclaman un trato justo por una contingencia técnica que no provocaron.
Por el momento, los usuarios exigen la intervención de las autoridades de Transporte de la provincia de Chubut para regular el protocolo ante fallas del sistema informático y evitar que la variable de ajuste de un servicio defectuoso termine siendo, una vez más, el vecino que necesita viajar.
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