La industria petrolera argentina atraviesa una profunda transformación. Mientras las grandes compañías concentran sus inversiones en Vaca Muerta y los recursos no convencionales, comienzan a ganar protagonismo nuevos operadores que encuentran oportunidades en los yacimientos maduros.
Uno de los casos más llamativos es el de Gustavo Naves, un exoperario de YPF que pasó de trabajar directamente en los pozos a convertirse en propietario de una petrolera que hoy negocia con las principales empresas del sector.
Su historia fue reconstruida recientemente por el periodista Martín Bidegaray, de El Cronista, y refleja una transformación que también tiene impacto en las provincias patagónicas.
Una vida vinculada al petróleo y a la Patagonia
Naves pertenece a una familia profundamente relacionada con YPF. Es hijo y nieto de trabajadores de la compañía y nació en un hospital perteneciente a la petrolera.
Durante su trayectoria vivió y trabajó en distintas provincias productoras, entre ellas Santa Cruz, Chubut y Río Negro.
Comenzó como operario de producción de pozos y fue ascendiendo hasta ocupar importantes responsabilidades dentro de YPF. Llegó a desempeñarse como ingeniero de Producción, jefe de Producción y responsable de tres gerencias, con aproximadamente 1.800 trabajadores bajo su órbita.
Sin embargo, después de más de quince años de carrera en la compañía, decidió emprender su propio camino.
Su primera experiencia independiente fue en Mendoza, donde comenzó a prestar servicios petroleros junto con otros socios. En aquellos años debía asumir prácticamente todas las tareas: desde las operaciones de campo hasta la administración de la empresa.
Esa experiencia terminó convirtiéndose en la base de su crecimiento empresarial.
De prestar servicios a comprar yacimientos
La compañía Venoil Energía fue fundada en 2018 y relanzada en 2023. Su estrategia se concentró en un segmento que muchas grandes operadoras comenzaron a abandonar: los yacimientos convencionales maduros.
El primer gran salto llegó con la incorporación de activos de Compañía General de Combustibles (CGC), incluyendo áreas en Mendoza y concesiones de la Cuenca Austral, en Santa Cruz.
Posteriormente, Venoil avanzó sobre activos de los que YPF decidió desprenderse en el marco del denominado Proyecto Andes.
En septiembre de 2026, la compañía asumió la operación de Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso, dos áreas ubicadas en Malargüe, Mendoza.
De esta manera, el antiguo trabajador de YPF terminó convirtiéndose en empresario y operador de yacimientos que habían pertenecido a su exempleadora.
Una inversión de casi US$ 230 millones
El crecimiento de Venoil está acompañado por un ambicioso programa de inversiones.
Según informó la propia compañía, el plan nacional contempla aproximadamente US$ 229 millones: US$ 206 millones destinados a operaciones en Mendoza y US$ 23 millones previstos para Santa Cruz.
Los fondos estarán orientados a recuperar pozos inactivos, mejorar instalaciones, desarrollar nuevas perforaciones y aplicar tecnologías para incrementar la producción de hidrocarburos.
La expansión también tiene consecuencias sobre el empleo. La compañía informó que su plantel pasará de aproximadamente 340 trabajadores a más de 800, luego de incorporar las operaciones mendocinas.
En materia productiva, Venoil busca acercarse a los 8.000 barriles equivalentes diarios.
Santa Cruz y el desafío de mantener vivos los yacimientos maduros
La presencia de Venoil en Santa Cruz adquiere especial relevancia en un contexto de reestructuración de la actividad petrolera convencional.
La Cuenca Austral presenta desafíos importantes: campos de larga trayectoria, pozos con rendimientos decrecientes y costos operativos que dificultan la rentabilidad.
Sin embargo, Naves considera que todavía existen oportunidades para compañías capaces de trabajar con estructuras eficientes y conocimiento técnico especializado.
Su estrategia consiste en recuperar productividad en áreas que las grandes petroleras dejaron de considerar prioritarias.
El modelo podría resultar especialmente interesante para otras provincias productoras de la Patagonia, como Chubut, donde el futuro de los yacimientos convencionales representa uno de los principales desafíos económicos y laborales.
El petróleo convencional todavía tiene futuro
Mientras buena parte de las inversiones energéticas argentinas se dirigen hacia Vaca Muerta, la experiencia de Venoil plantea un interrogante sobre el futuro de las cuencas históricas.
¿Es posible sostener y recuperar la producción de campos maduros mediante operadores más pequeños y especializados?
La respuesta dependerá de factores como los costos de extracción, el precio internacional del petróleo, la inversión tecnológica y las condiciones de cada concesión.
El crecimiento de empresas independientes demuestra, al menos, que existen inversores dispuestos a asumir ese desafío.
La historia de Gustavo Naves representa algo más que un recorrido empresarial singular. También muestra cómo el conocimiento adquirido durante décadas en la industria puede transformarse en nuevas oportunidades de inversión y empleo.
En una Patagonia donde el retroceso de la actividad convencional genera preocupación, su experiencia abre un debate necesario: si todavía hay empresas dispuestas a invertir en los yacimientos maduros, ¿qué condiciones deben generar los gobiernos y las operadoras para sostener la producción y preservar los puestos de trabajo?
Fuentes: El Cronista (16/10/2026); información institucional de Venoil Energía; Los Andes y medios especializados del sector energético.
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