La discusión política que empezaría a tomar temperatura en Rada Tilly tendría un rasgo que la distinguiría del resto del mapa provincial: los nombres que circularían serían, casi sin excepción, de mujeres. Mariel Peralta, Ana Clara Romero, Solange Freile, Jimena Villarreal y —desde un andarivel completamente distinto— Ariana Mellao ocuparían hoy el centro de las especulaciones sobre lo que vendría en la villa balnearia.
Tres nombres del mismo lado
El primer punto de tensión no estaría entre adversarios sino entre aliadas. Peralta y Romero mantendrían una relación cordial y no registrarían roces públicos entre sí, pero se moverían en espacios políticos de contornos muy parecidos. Esa cercanía, que hasta ahora habría funcionado como zona de confort, podría convertirse en problema cuando hubiera que definir prioridades, lugares y candidaturas: cuando el espacio es el mismo, la buena convivencia personal no alcanzaría para evitar el resquebrajamiento.
En los alrededores de ambas admitirían, en voz baja, que ese sería el escenario que nadie querría administrar, pero que todos anticiparían.
Sobre ese cuadro sobrevolaría un interrogante que hoy despertaría más intriga que cualquier otro: qué haría el gobernador Nacho Torres. Su buena relación con las dos sería reconocida, aunque también lo serían los vaivenes que habría tenido en cada caso, ajustados en general a la conveniencia del momento.
Por eso, en el ambiente nadie descartaría un volantazo. Y si llegara, difícilmente sería gratuito: traería chispas y, por qué no, algo de sangre en el camino.
La hipótesis que más se murmuraría tendría forma de pregunta doble. ¿Qué sucedería si Torres decidiera correr a una de las dos del escenario local llevándola en su boleta como candidata a vicegobernadora? Y, sobre todo: ¿a quién?
Una definición de ese tipo despejaría de un movimiento la interna radatillense, pero al precio de dejar a la elegida fuera del juego local y a la otra con el camino liberado, con todo lo que eso implicaría en términos de deudas y reproches internos.
Nadie en el arco local se atrevería hoy a responder ninguna de las dos preguntas.
A ese cuadro se habría sumado en el último tiempo un tercer nombre del mismo lado: el de la concejal Jimena Villarreal, del PRO, que vendría moviéndose con un perfil notoriamente más alto que el habitual.
Se la habría visto acercándose a clubes de Comodoro y de Rada Tilly y exhibiéndose para la foto en actividades de la Inspección General de Justicia, una agenda que en el ambiente comenzarían a leer también en clave de construcción política propia.
A esa mayor exposición se habría agregado su aparición en una encuesta sobre posibles candidatos a la intendencia de Rada Tilly, un sondeo que habría sido encargado o financiado por el PRO.
Aunque no existiría información pública sobre sus alcances, metodología o resultados, su inclusión habría sido interpretada dentro del espacio como una señal de que su nombre comenzaría a ser considerado para una eventual competencia electoral en la villa balnearia.
La aparición de Villarreal sumaría así un nuevo elemento al escenario oficialista. Su mayor exposición pública, el despliegue de una agenda que excedería los límites habituales de la actividad legislativa y su inclusión en ese sondeo comenzarían a ser observados con atención dentro del propio espacio, especialmente ante la posibilidad de que busque construir una alternativa de cara a 2027.
La incógnita pasaría entonces por determinar hasta dónde pretende llegar esa construcción. Por ahora no existiría una definición pública sobre una eventual candidatura, aunque sus movimientos alimentarían las especulaciones dentro de un oficialismo en el que comienzan a aparecer más nombres que lugares disponibles.
Si esa intención finalmente se confirmara, el PRO podría sumar una candidata propia a una discusión que hasta hace poco parecía concentrada principalmente alrededor de otras figuras.
Un antecedente que habría dejado marca
No ocurriría lo mismo con Freile. Habría sabido integrar el gabinete municipal y conocería el funcionamiento interno de la comuna, pero su nombre despertaría recelos en buena parte del arco local.
La objeción que se le formularía no sería técnica sino de estilo: en el círculo político, su gestión sería recordada como marcada por una impronta personalista, más atenta a la construcción propia que al trabajo de equipo.
En ese mismo ambiente le adjudicarían, sin embargo, una virtud que nadie discutiría: una lectura fina de los tiempos. La de alguien que, a lo largo de su trayectoria, habría sabido acomodar el cuerpo a su conveniencia y moverse siempre hacia donde soplara el viento favorable.
Sería, según cómo se lo mire, su mayor activo y el principal motivo de desconfianza que arrastraría.
Aquel paso por la gestión habría dejado una distancia con la actual intendenta que nunca habría terminado de saldarse. Ninguna de las dos la ventilaría en público, pero tampoco habría gesto alguno que insinuara reconciliación.
En el municipio darían por descontado que cualquier avance de Freile obligaría a rediscutir ese vínculo desde cero.
La carta libertaria
Por fuera de los armados tradicionales asomaría un cuarto nombre femenino, de perfil muy distinto al de las otras tres: Ariana Mellao, referente del Partido Libertario en Rada Tilly.
Su antecedente más visible sería la candidatura a diputada nacional que encabezó en octubre pasado, acompañada por el madrynense Carlos Bottazzi, en el debut del sello en una elección nacional.
Aquella lista terminó lejos del reparto de bancas —poco más del cuatro por ciento provincial—, pero le habría dejado algo que antes no tenía: el nombre impreso en una boleta y algunas apariciones en los medios de la región.
Su capital, con todo, seguiría siendo escaso. En la villa balnearia, su figura sería apenas conocida fuera del círculo propio y detrás no habría mucho más que un núcleo militante reducido.
A su favor jugaría la diferenciación que viene marcando con La Libertad Avanza —independencia, apertura, crítica a la soberbia del gobierno nacional, incluso una disputa por el color violeta en la boleta única— y una señal reciente: la confirmación de que competirá en Rada Tilly, mientras su partido anticipa un entendimiento con Nacho Torres.
En el arco local nadie la ubicaría hoy entre las principales. Pero tampoco la borrarían del cuadro: en un tablero que podría fragmentarse, unos pocos puntos porcentuales alcanzarían para incomodar a más de uno.
Juncos, un nombre que vuelve a circular
En medio de un escenario en el que por estos días predominan los nombres femeninos, también habría comenzado a circular nuevamente el de Luis Juncos.
Un grupo de funcionarios y empleados de planta vendría alentando su posible regreso al pago chico. La movida todavía no tendría volumen público ni respaldo orgánico, pero se haría sentir en las oficinas.
Quienes empujarían la idea argumentarían que Juncos conservaría dos activos importantes: conocimiento fino del aparato administrativo y una imagen instalada en la villa balnearia.
Influiría también un factor de calendario —su mandato como diputado se acercaría al final— y otro estrictamente doméstico: los tirones de oreja conyugales que impondría la distancia.
Del otro lado, el entusiasmo no sería unánime. Sectores del propio oficialismo leerían la maniobra como un intento de reabrir viejas disputas internas y de condicionar el armado de cara a la próxima elección.
Por ahora, Juncos guarda silencio y no habría confirmado ni desmentido su interés.
Pero su nombre debería ser leído como uno más dentro de un escenario todavía demasiado abierto como para reducir la discusión a los dirigentes que hoy aparecen en las conversaciones.
Falta tiempo y, sobre todo, faltan movimientos de espacios políticos que tuvieron un peso importante en la última elección municipal.
Las dos incógnitas que todavía faltan
Ahí aparece quizás el mayor interrogante del escenario político de Rada Tilly: ¿qué harán el Partido Justicialista y el Partido Vecinal?
Entre ambos espacios reunieron casi la mitad de los votos en las últimas elecciones municipales y, sin embargo, hasta ahora ninguno anunció quién podría representarlo en la próxima disputa por la intendencia.
El silencio no significa inactividad. En ambos sectores se estaría trabajando en el armado de propuestas y en la construcción política de cara a lo que viene.
Por eso, la fotografía actual probablemente sea apenas eso: una fotografía.
Peralta, Romero, Freile, Villarreal y Mellao concentran hoy buena parte de las conversaciones, mientras Juncos vuelve a aparecer en algunos despachos. Pero todavía quedan actores importantes por mover.
La política actual, además, vuelve difícil anticipar incluso por qué espacio terminará compitiendo cada dirigente. El juego de alianzas, los acuerdos provinciales y las decisiones que se tomen desde cada fuerza pueden modificar rápidamente el tablero.
Y allí queda planteada la pregunta que puede terminar definiendo la elección: si el PJ y el Partido Vecinal lograron reunir entre ambos casi la mitad de los votos en la última elección, ¿qué ocurrirá cuando finalmente decidan mostrar sus candidatos y salir a disputar el poder en Rada Tilly?
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