Las conversaciones, reuniones y acuerdos se multiplicaron durante las últimas semanas. Aunque existe un objetivo compartido —construir una alternativa electoral competitiva frente a Torres—, no hay una única mirada sobre cómo alcanzar ese objetivo.
Actualmente pueden identificarse al menos tres líneas en formación: una encabezada por Juan Pablo Luque, que apuesta a ampliar el espacio más allá del PJ; otra vinculada a Dante Bowen y José Glinski, que prioriza la reorganización partidaria; y una tercera que comienza a tomar fuerza desde Comodoro Rivadavia, con Maximiliano Sampaoli como una de sus principales figuras.
1. Luque y la estrategia de ampliar el frente
El diputado nacional Juan Pablo Luque impulsa una estrategia basada en ampliar el espacio y avanzar hacia un peronismo más abierto. En su entorno utilizan incluso el concepto de “horizontalizar” el partido.
Uno de los primeros movimientos fue el acuerdo alcanzado con Dante Bowen, quien había sido su adversario en la interna partidaria de 2025. El entendimiento fue presentado en Esquel y posteriormente quedó reflejado en una fotografía de ambos dirigentes estrechándose las manos.
Previamente, en abril, Luque también había mantenido una reunión con Alfredo Béliz, dirigente con peso político propio en Trelew y el Valle, bajo la consigna de “la unidad”.
Sin embargo, el aspecto que más caracteriza esta estrategia se encuentra fuera de las estructuras tradicionales del PJ.
Durante las últimas semanas circuló en medios del Valle la versión sobre un asado realizado en un quincho ubicado en la zona de chacras de Trelew, al que habrían asistido alrededor de veinte dirigentes políticos y empresarios.
Según esas versiones, la convocatoria habría sido impulsada por Luque, el intendente radical de Rawson, Damián Biss, y empresarios vinculados al sector pesquero.
Entre los asistentes mencionados aparecieron Federico Massoni, actualmente cercano a ambos anfitriones; legisladores provinciales y concejales del Valle; y Daniel Laudonio, empresario y dirigente del PRO.
También habría participado Dante Bowen, intendente de Dolavon, aunque habría llegado más tarde y con menos información previa sobre el encuentro.
Según las mismas versiones, durante la comida se habría planteado una eventual fórmula integrada por Luque y Biss. Todavía no está definido bajo qué sello partidario o dentro de qué alianza podría presentarse una eventual candidatura conjunta.
El encuentro también habría expuesto el malestar existente dentro del sector pesquero con el gobernador Ignacio Torres. La sensación entre algunos empresarios sería que acompañaron políticamente al mandatario para que llegara al poder, pero posteriormente quedaron fuera de la agenda oficial.
En esa reunión habría tomado la palabra un empresario al que llamaban “Mono”. En el ambiente pesquero, ese apodo identifica a Luis Santander, titular de la firma de estibajes Luez y presidente de la Cámara Pesquera del Golfo San Jorge.
Según las versiones sobre el encuentro, Santander habría advertido sobre la posibilidad de que los apoyos que Torres consiguió en 2023 puedan modificarse de cara a las próximas elecciones.
El dato adquiere relevancia por el peso económico y territorial de la actividad pesquera. Junto con los hidrocarburos, la pesca representa una de las principales fuentes de divisas y empleo privado de la provincia.
Además, la retracción de la actividad petrolera en la Cuenca del Golfo San Jorge ya genera movimientos migratorios hacia Neuquén. En ese contexto, el respaldo del sector pesquero podría aportar a cualquier armado político tanto recursos económicos como presencia territorial a lo largo de la costa, desde Rawson y Puerto Madryn hasta Comodoro Rivadavia.
La aparición de Daniel Laudonio en estas conversaciones también resulta significativa. El dirigente fue fundador y expresidente del PRO en Chubut, participó en 2025 del lanzamiento de Despierta Chubut —el frente impulsado por Torres— y durante este año fue designado por el Gobierno provincial en la Agencia de Inversiones y Comercio Exterior.
Su presencia en este tipo de encuentros refleja, más que un cambio ideológico, el nivel de fragmentación que atraviesa actualmente el escenario político chubutense.
Detrás de la estrategia de Luque existe también una cuestión electoral. En 2023 obtuvo 111.203 votos, equivalentes al 34%, y quedó a poco más de 5.000 votos de Torres.
En 2025 volvió a competir y consiguió una banca en la Cámara de Diputados con el 28% de los votos, aunque quedó detrás de La Libertad Avanza, que obtuvo el 28,5%.
Ese resultado alimenta una conclusión dentro de su espacio: el peronismo por sí solo tendría un techo electoral. Por eso comenzó a ganar fuerza la posibilidad de una fórmula para 2027 que incluya a una figura que no provenga del justicialismo en alguno de los dos principales lugares de la boleta.
La estrategia, sin embargo, también tiene riesgos.
Desde sectores internos cuestionan que una apertura demasiado amplia pueda terminar diluyendo la identidad del peronismo y transformándolo en algo similar al “rejunte” que el propio Torres cuestionó en otras oportunidades.
A su vez, una mayor cercanía con sectores empresarios podría permitir que los adversarios presenten el armado como una alianza basada principalmente en intereses económicos y no en un programa político.
2. Bowen y Glinski: recuperar el protagonismo del partido
El segundo espacio resulta más difícil de identificar como un bloque formal. José Glinski acompañó a Bowen durante la interna de 2025, aunque posteriormente tomó distancia.
A pesar de ello, ambos coinciden en una preocupación: evitar que la apertura hacia otros sectores termine desplazando la discusión interna del Partido Justicialista.
Bowen mantiene firme su aspiración de competir por la Gobernación y no parece dispuesto a abandonar esa posibilidad.
El acuerdo alcanzado con Luque permitió mejorar el clima interno, pero no resolvió la cuestión central de quién encabezará una eventual candidatura provincial.
Dentro del PJ comenzó a instalarse con mayor fuerza la posibilidad de que la candidatura termine definiéndose mediante una interna.
En ese debate aparecen dos argumentos enfrentados. Por un lado, algunos sostienen que “Luque ya fue candidato y perdió”. Por otro, aparece una advertencia: “el que pierde, no acompaña”.
La situación también quedó expuesta a partir del mencionado encuentro del Valle. Bowen habría participado, pero llegó posteriormente y sin conocer completamente el contenido de las conversaciones. La posibilidad de una fórmula Luque-Biss, en la que él no aparece, podría convertirse en una señal sobre quién está tomando las principales decisiones dentro de ese armado.
Glinski, por su parte, viene reclamando desde hace meses una discusión interna más amplia.
Incluso relativizó públicamente el acuerdo entre Luque y Bowen al señalar que aquella fotografía no representa a todo el peronismo, sino a dos sectores que alcanzaron coincidencias sobre determinados puntos.
Su construcción también busca apoyarse en vínculos nacionales.
En Puerto Madryn se realizó el foro “Energía, Desarrollo y Soberanía”, que reunió a dirigentes relacionados con el espacio político de Axel Kicillof.
El encuentro contó con la presencia del secretario de Energía de la provincia de Buenos Aires, Gastón Ghioni, quien se convirtió en el segundo funcionario bonaerense en visitar Chubut durante un mes, luego del ministro de Salud Nicolás Kreplak.
La actividad se desarrolló en el marco del despliegue del Movimiento Derecho al Futuro.
Este sector plantea una discusión que va más allá de las alianzas electorales: qué propuesta política ofrecer, con qué programa y con qué estructura militante.
La idea, en definitiva, es reconstruir un peronismo con una identidad partidaria más fuerte.
3. Sampaoli y la mirada desde Comodoro Rivadavia
El tercer eje es el más reciente y surge principalmente desde Comodoro Rivadavia, la ciudad más poblada de Chubut.
La figura que aparece como referente es el viceintendente Maximiliano Sampaoli, cuya posición se origina en diferencias planteadas dentro de la propia gestión municipal.
Sampaoli cuestionó públicamente la falta de horizontalidad dentro del PJ y sostuvo que pareciera que son “dos, tres o cuatro personas” las que toman las decisiones mientras el resto queda como “convidados de piedra”.
Incluso llegó a plantear la posibilidad de construir un espacio propio para competir electoralmente y mencionó, a modo de advertencia, que ya tiene guardado un nombre partidario que podría volver a utilizarse si fuera necesario.
La situación presenta una contradicción dentro del peronismo: mientras uno de los sectores sostiene que busca mayor horizontalidad hacia afuera, desde Comodoro se cuestiona que puertas adentro las decisiones continúen concentradas.
En junio, el intendente Othar Macharashvili había definido a Sampaoli como su “candidato natural” para sucederlo.
La tensión volvió a quedar expuesta el domingo, luego de que Glinski afirmara que durante los últimos tres años la provincia le había dado a Comodoro poco más que un acto de apertura de sobres.
Sampaoli respondió a través de X y trasladó el cuestionamiento hacia el propio espacio político.
“¿Y qué hicimos al respecto? Macharashvili, Luque y nosotros mismos?”, planteó, para luego señalar que cada vez que había opinado o realizado propuestas en ese sentido, había recibido cuestionamientos de “los propios”.
La postura de Sampaoli también se relaciona con el distanciamiento que el municipio viene mostrando respecto de determinados sectores del PJ.
Macharashvili sostuvo que “con el peronismo no alcanza” y durante los últimos meses se lo observó más próximo al gobernador Torres que a su propio espacio partidario.
Ni Macharashvili ni Sampaoli participaron del plenario del Consejo de Localidad del PJ que reunió en agosto a dirigentes históricos del peronismo comodorense.
A esto se suma otro elemento clave: el calendario electoral.
El intendente ya adelantó que no encuentra motivos para separar las elecciones municipales de las elecciones de octubre, incluso en caso de que la Provincia decida adelantar sus comicios.
La explicación está vinculada principalmente con los costos que implicaría realizar elecciones en fechas diferentes.
Tres estrategias para un mismo objetivo
Las tres líneas que comienzan a consolidarse dentro del peronismo chubutense no necesariamente están destinadas a competir entre sí hasta el final.
Existe la posibilidad de que terminen confluyendo en una misma boleta. Sin embargo, actualmente representan diagnósticos diferentes sobre las razones de la derrota de 2023 y sobre qué debería hacer el PJ para intentar recuperar el poder provincial.
Una estrategia plantea ampliar el espacio hacia sectores externos al peronismo.
Otra propone fortalecer primero la estructura y la identidad partidaria.
La tercera busca construir desde el territorio, particularmente desde Comodoro Rivadavia, con mayor autonomía respecto de las estructuras tradicionales.
El interrogante central es más profundo que la definición de una candidatura.
La discusión que atraviesa al PJ chubutense es si el Partido Justicialista continúa siendo el principal instrumento político para disputar la Gobernación o si, por el contrario, pasará a ser solamente uno de los componentes de un frente electoral más amplio que todavía ni siquiera tiene nombre.
Mientras el peronismo intenta resolver esas diferencias, del otro lado Torres avanza en el armado de su espacio, suma dirigentes radicales, mantiene conversaciones con sectores libertarios y observa cómo evoluciona el escenario.
El calendario electoral será una de las primeras pruebas para cada uno de estos sectores. La discusión sobre quién adelanta las elecciones y quién decide desdoblarlas podría obligar al peronismo a tomar definiciones mucho antes de lo que hoy parece estar preparado para hacer.
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