URGENTE

De Nepal a El Chaltén: el riesgo geológico que amenaza al corazón turístico de Santa Cruz

La tragedia ocurrida en el Himalaya volvió a poner en foco la situación del Cerro Solo, donde una ladera inestable podría desprenderse sobre el Lago Torre, generar una ola de gran magnitud y provocar una inundación aguas abajo. Investigadores reclaman monitoreo permanente y un sistema de alerta temprana.

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La tragedia ocurrida en la frontera entre Nepal y el Tíbet encendió una señal de alerta a miles de kilómetros de distancia, en plena Patagonia argentina. El colapso de una masa glaciar en el Himalaya desencadenó una violenta corriente de agua, barro y rocas que arrasó viviendas, rutas, puentes y centrales hidroeléctricas. El balance, todavía provisional, superaba este lunes los 900 muertos y mantenía a miles de personas desaparecidas.

Aunque las dimensiones y características de ambos escenarios son diferentes, la catástrofe asiática volvió a poner en primer plano un riesgo que los científicos estudian desde hace años en Santa Cruz: el posible desprendimiento de una ladera del Cerro Solo sobre el Lago Torre, ubicado a unos nueve kilómetros de El Chaltén.

La preocupación se concentra en la ladera norte del cerro, donde existe un deslizamiento activo que, ante un eventual colapso total o parcial, podría introducir de manera repentina millones de metros cúbicos de rocas y sedimentos en el lago.

El impacto generaría una ola de gran magnitud —similar en su comportamiento a un tsunami dentro del lago— que podría superar la morena que funciona como barrera natural. El agua avanzaría entonces por el río Fitz Roy y alcanzaría senderos turísticos, infraestructura vial y sectores de El Chaltén.

Una ladera que se encuentra en movimiento

La geóloga Daniela Schmidt, becaria doctoral del Conicet, investiga el riesgo geológico asociado a este fenómeno. Los primeros antecedentes del movimiento se remontan a fines de la década de 1990, pero los estudios indican que a partir de 2002 el deslizamiento comenzó a mostrar una mayor actividad.

El volumen potencialmente comprometido se estima entre 8 y 13 millones de metros cúbicos. Si una masa de esas características cayera de forma abrupta al Lago Torre, desplazaría una enorme cantidad de agua en pocos minutos.

Los modelos preliminares señalan que el sector sur de El Chaltén podría ser el más afectado. Entre los puntos sensibles aparecen la Ruta Provincial 41 y el puente sobre el río Fitz Roy, dos infraestructuras fundamentales para el ingreso y la evacuación de la localidad.

También podrían verse comprometidos el camping De Agostini y distintos tramos del sendero hacia el Lago Torre. Parques Nacionales ya modificó parte del recorrido y trasladó el campamento desde la orilla hacia un sector más protegido dentro del bosque.

Los modelos realizados hasta ahora contemplan principalmente el desplazamiento de “agua limpia”. Sin embargo, una inundación real también podría arrastrar árboles, bloques de roca y sedimentos, elementos capaces de agravar sus consecuencias y obstruir puentes o rutas.

El retroceso del glaciar, una pieza central

La inestabilidad de la ladera está relacionada con el retroceso del Glaciar Torre. Durante décadas, el hielo actuó como un soporte natural sobre las paredes del valle. Al perder espesor y retirarse, sectores de la montaña que antes estaban contenidos quedaron expuestos y en contacto con el agua.

En los últimos 57 años, el glaciar perdió aproximadamente cuatro kilómetros cuadrados de superficie y su frente retrocedió alrededor de 900 metros. Al mismo tiempo, el Lago Torre aumentó de tamaño, por lo que una eventual caída de material podría movilizar un volumen mayor de agua.

Las imágenes satelitales y las campañas de campo permitieron observar caída de bloques, deslizamientos superficiales, desplazamientos de material morénico y una propagación de las grietas. Sin embargo, los investigadores aclaran que no existe ninguna herramienta científica capaz de establecer una fecha para un eventual colapso.

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La amenaza está identificada, pero eso no significa que el desprendimiento sea inminente. El problema es que actualmente tampoco existe un sistema que permita seguir el movimiento de la ladera en tiempo real.

La necesidad de una alerta temprana

Los investigadores proponen instalar sensores de movimiento en el Cerro Solo, medidores del nivel del Lago Torre y del río Fitz Roy, cámaras con transmisión permanente y estaciones meteorológicas y sismológicas.

Toda esa información debería concentrarse en un sistema de alerta temprana capaz de activar sirenas, mensajes telefónicos y protocolos de evacuación ante una variación brusca en la montaña o en el nivel del agua.

También sería necesario definir zonas seguras, señalizar recorridos de evacuación y capacitar a residentes, prestadores turísticos, guías y visitantes. El Chaltén recibe cada año a miles de personas y buena parte de ellas recorre precisamente los senderos cercanos al Lago Torre.

La tragedia del Himalaya demuestra que estos fenómenos pueden desarrollarse en cuestión de minutos y alcanzar poblaciones ubicadas muchos kilómetros aguas abajo. En Santa Cruz no existe una fecha para el eventual colapso del Cerro Solo, pero sí evidencia científica suficiente para reconocer el riesgo.

El interrogante, por lo tanto, ya no es únicamente si la ladera podría desprenderse. La verdadera pregunta es si El Chaltén contará a tiempo con los instrumentos, los protocolos y el sistema de alerta necesarios para proteger a sus habitantes y visitantes.

Fuentes consultadas

•TheGuardian: https://www.theguardian.com/world/2026/aug/31/nepal-tibet-floods-rescuers-hundreds-trapped-hydropower

•BOANA – entrevista a Daniela Schmidt: https://www.boana.org/post/ciencia-con-impacto-local-el-trabajo-de-daniela-schmidt-sobre-el-glof-de-la-laguna-torre-en-el-chal

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