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Bariloche vota la ciudad, pero cuenta los votos de 2027

La elección de convencionales del 1 de noviembre debería ser una discusión sobre qué ciudad quieren los barilochenses. Corre el riesgo de quedar reducida a una encuesta con boleta oficial.

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Bariloche vota la ciudad, pero cuenta los votos de 2027

El domingo 1 de noviembre, Bariloche no elige intendente ni concejales. Elige a quienes reescribirán su Carta Orgánica: quince convencionales titulares y quince suplentes que integrarán la Convención Municipal Constituyente Actualizadora, encargada de revisar de manera integral un texto vigente desde hace dos décadas. Sobre el papel, es la elección más importante que puede tener una ciudad: la que define sus reglas. En la práctica, casi nadie la está discutiendo en esos términos.

Lo que se juega formalmente no es menor. La Convención tendrá sesenta días para trabajar, de modo que el nuevo texto debería estar listo en enero, y la presidirá el primer candidato de la lista más votada. Ese último detalle convierte el primer puesto en algo más que un dato simbólico: quien gane tendrá la lapicera. Y los temas sobre la mesa son los problemas estructurales de Bariloche: el ordenamiento territorial, la movilidad, el acceso al hábitat y la vivienda, el cuidado del ambiente y del patrimonio, y las herramientas de participación y control ciudadano. A eso se suma un debate que ya circula en algunos sectores: la incorporación del ballotage para la elección de intendente, una reforma que cambiaría de raíz la lógica de la competencia local.

Pero la ciudad con el padrón más grande de Río Negro nunca vota sola. Son unos 115.000 electores, y cada dirigente rionegrino sabe que lo que pase en la cordillera se leerá en Viedma y en Buenos Aires.

La apuesta oficialista

La alianza Estamos Haciendo Bariloche, que une al PUL de Walter Cortés con Juntos Somos Río Negro de Alberto Weretilneck, es el armado de mayor peso institucional. Pero el reparto interno dice mucho: Cortés eligió los dos primeros lugares de la lista sin abrirle el juego al gobernador, cuyo espacio recién pudo ubicar al tercero. Es una sociedad de conveniencia con un intendente que conserva el control de su territorio.

Para Weretilneck, el resultado tiene otro valor: un buen desempeño podría reforzar la decisión de anticipar los comicios provinciales a la ventana de abril a junio de 2027 y alentarlo a replicar el esquema de alianza territorial en otros distritos. Bariloche funciona, así, como laboratorio del modelo con el que el oficialismo provincial pretende retener la gobernación.

El examen libertario

Del otro lado, la lista que encabeza el exfiscal Martín Govetto reúne a libertarios y macristas en una sociedad que, según trasciende, tiene fecha de vencimiento y no necesariamente se replicará en 2027.

Lo que está en juego para La Libertad Avanza no es solo el número de bancas. El partido provincial arrastra meses de tensión por su conducción, con cuestionamientos a Lorena Villaverde como presidenta partidaria, y un resultado adverso podría precipitar un nuevo recambio, con la Casa Rosada como árbitro. Bariloche puede terminar decidiendo quién conduce el libertarismo rionegrino rumbo a la pelea por la provincia.

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El peronismo dividido

Fuerza Bariloche reúne al PJ, Incluyendo, Nuevo Encuentro, Frente Grande y otras fuerzas, con la exdefensora del Pueblo Andrea Galaverna a la cabeza, mientras Alejo Ramos Mejía, dirigente del Frente Renovador con historia en el peronismo rionegrino, encabeza +Bariloche Sumar Sur.

En una elección de quince bancas, partir el voto es un lujo caro, y el peronismo llega a esta cita mientras María Emilia Soria ya se lanzó a la pelea provincial. Una mala performance en la ciudad más poblada le complicaría el relato de alternativa.

Completan el cuadro el radicalismo y la Coalición Cívica con el exintendente Marcelo Cascón, Primero Río Negro, dos listas de izquierda y cinco fuerzas vecinalistas. Trece boletas para quince lugares: un mapa más fragmentado que el de 2023, donde cada punto puede definir una banca y donde una convención sin mayoría clara obligará a negociar artículo por artículo.

El riesgo de fondo

Y acá está el problema. Hace veinte años que Bariloche no vota convencionales, y una elección sin cargos ejecutivos en disputa suele espantar votantes. Si la participación es baja y la campaña se agota en lecturas de cara a 2027, la nueva Carta Orgánica quedará escrita por una minoría y leída como trofeo de guerra. Sería una oportunidad perdida para una ciudad que tiene pendientes enormes en vivienda, crecimiento urbano desordenado y gestión ambiental.

Los partidos tienen todo el derecho a medir fuerzas. Lo que no pueden es usar la Carta Orgánica como excusa para hacerlo. El 1 de noviembre se sabrá quién ganó la pulseada política. Lo que de verdad importa recién se conocerá en enero, cuando se lea el texto que dejen escrito.

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