Othar Macharashvili movió el tablero. La reestructuración del gabinete municipal que anunció este jueves no es un retoque administrativo ni un reacomodamiento de escritorios: es un relanzamiento de gestión con firma propia. El intendente desplazó a uno de los hombres más pesados de su estructura, ascendió a un dirigente de su confianza personal al centro de la toma de decisiones y creó un área nueva para las papas calientes de la ciudad. El mensaje hacia adentro del peronismo comodorense es tan claro como el organigrama que quedó dibujado.
Bohe afuera, Mrla adentro
El cambio más resonante se produce en la Secretaría de Gobierno, una de las llaves políticas del municipio. Sergio Bohe —ex ministro de Hidrocarburos de Chubut, ex secretario administrativo del Concejo Deliberante y una de las piezas fundacionales del armado de 2023— deja el cargo. En su lugar asume Jordana Mrla.
La salida fue acompañada de gestos: el intendente le agradeció públicamente a Bohe el “enorme compromiso” con el que encaró la tarea y aseguró que seguirá vinculado al Ejecutivo. Pero más allá de la cortesía protocolar, el dato político es contundente. Bohe representaba la cuota de trayectoria, de rosca provincial y de espalda propia dentro del gabinete. Su reemplazo marca un cambio de criterio: donde antes había peso específico heredado, ahora hay confianza personal construida.
Blanco, el gran ganador
La otra decisión de fondo es la consolidación de Andrés Blanco. El secretario General suma formalmente la coordinación integral del gabinete y absorbe la Secretaría de Coordinación, que queda integrada bajo su órbita. En los hechos, Blanco se convierte en el filtro obligado: los temas prioritarios pasan por su revisión antes de llegar al despacho del intendente.
Es la arquitectura clásica de un jefe comunal que decide gobernar con un círculo chico y a la medida. La coordinación política, que antes recaía en Bohe, ahora está en manos del hombre de máxima confianza. No hay ambigüedad posible en la lectura: el poder se concentra y se personaliza.
Una nueva Secretaría para el problema más urgente
El tercer movimiento tiene menos épica interna y más urgencia callejera: la creación de la Secretaría de Servicios Públicos y Control de Concesiones, a cargo de la abogada Cintia Juárez. El área centralizará transporte público, higiene urbana, redes y el control de las concesiones.
El timing no es casual. La decisión llega en plena crisis del transporte público comodorense y apenas después de la salida de Nicolás Stoyanoff de la Subsecretaría de Transporte, cargo que ocupó poco más de un mes. Macharashvili eligió responder con estructura: si el problema es el control de los servicios que el municipio no presta pero sí debe fiscalizar, entonces que haya una secretaría dedicada exclusivamente a eso.
El Sombrero, cada vez más solo y cada vez más propio
Como anticipó este medio en “El Sombrero ahora cotiza en bolsa”, Macharashvili viene ganando valor político por cuenta propia. La renovación del gabinete confirma aquella lectura y la profundiza: el intendente ya no gobierna con el equipo que heredó ni con los equilibrios que le impuso el armado original de 2023. Gobierna con los suyos.
El desplazamiento de dirigentes de trayectoria y la incorporación de cuadros de nueva generación —perfiles más jóvenes, con menos historia propia y más lealtad al jefe comunal— dibujan una gestión que se despega de las tutelas del peronismo local. Mientras otros referentes del espacio miran desde el Senado o desde la construcción de sus propios proyectos, Othar ordena su casa y la ordena a su imagen.
El propio intendente se encargó de enmarcar los cambios como el inicio de una “nueva etapa”, con responsabilidades más definidas, mayor articulación entre áreas y más presencia territorial. Y remató con una frase que funciona como declaración de principios: el rumbo, dijo, está claro.
Traducido: la gestión se relanza, el gabinete se achica en trayectorias y se agranda en obediencia, y el sombrero ya no le queda grande a nadie más que a él.
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