La mujer acusada de intrusar la casa de Antonio Gasalla se defiende: “Estaba abandonado en lo afectivo y en su salud”

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Después de haber recibido una orden de restricción de acercamiento, Julia Elena Díaz se presentó en la Justicia y contó que el cómico “dormía en un sillón” y “no tenía contacto con sus pares ni amigos”.

La salud de Antonio Gasalla es motivo de preocupación desde hace ya mucho tiempo. Según informó Marcelo Polino, amigo íntimo del cómico que cuenta con el aval de su familia, el hombre de 82 años estaría sufriendo problemas cognitivos desde el 2020, aproximadamente. Y esto habría sido aprovechado por algunos inescrupulosos para quedarse con las obras de arte, los muebles antiguos y el dinero que guardaba en su domicilio. Es más, según contó el periodista, en el último mes de marzo una desconocida se habría valido del estado del creador de mamá Cora para instalarse en su casa.

Así las cosas, los parientes de Gasalla, entre los que se encuentran su hermano Carlos, su cuñada y sus sobrinos, decidieron recurrir a la Justicia para pedir la “determinación de la capacidad” del cómico, actualmente internado en el Sanatorio Otamendi para su evaluación. Este procedimiento, conocido hasta hace poco como “curatela”, tendría como finalidad establecer si está en condiciones de manejar sus bienes, teniendo en cuenta que en los últimos tiempos le habrían hecho firmar documentos que lo perjudicarían económicamente. Y, en el marco de esta causa, se habría librado una cautelar para prohibirle el acercamiento a Julia Elena Díaz, señalada como la persona que habría intrusado el domicilio del artista.

El cómico y Díaz en una de sus salidas

Sin embargo, patrocinada por la letrada Valeria Laura Carreras, la mujer aludida hizo una presentación en el Juzgado Civil 83, dónde la familia de Gasalla pidió la insania del cómico. Y detalló cómo se contactó con Antonio, en qué condiciones lo encontró y de qué manera lo habría ayudado durante el mes en que se vieron casi a diario, asegurando que el hombre vivía en estado de “abandono” y prácticamente aislado de sus afectos.

Según el relato de la mujer, el día 10 de marzo se encontró con Gasalla, a quien había conocido en la década del ‘90 cuando se lo cruzaba en el restaurante Edelweiss como una fanática más, en un bar de la calle Arenales y Ayacucho. “Inmediatamente se sentó conmigo, charlamos horas y me invitó a su casa”, explicó en el escrito. Y aseguró haber quedado “impactada” al entrar al domicilio del cómico.

De acuerdo al relato de Díaz, a partir de ese momento comenzó una amistad con Antonio, con quien había ido a comer junto a su pareja que era quien pagaba la cuenta. Pero que el vínculo más estrecho se dio entre Gasalla y ella. “Empecé a ayudarlo, porque lo veía abandonado”, señaló. Y dio detalles de algunos de los aspectos que le habían llamado negativamente la atención.

Antonio en una foto que le tomó Díaz

“Antonio tenía rota su cama eléctrica, había quedado en una posición y no podía abrirse horizontal, no se movía. Así que dormía en un sillón”, indicó la mujer. Y aseguró que fue ella quien contrató a un electricista para que arreglara el mueble en cuestión y que Gasalla pudiera descansar como corresponde. También contó que el cómico no tenía televisor, por lo que fueron a comprar uno a un negocio de la zona y ella se encargó de llamar a la compañía de cable para que se lo instalaran, luego de lo cual el hombre le pidió que le sintonizaran el canal Volver.

Por otra parte, la mujer contó que Gasalla se quejaba de una alergia que tenía en los pies y una mano y que ella lo incentivó a empezar a ejercitarse. “No iba al médico, compraba una pomada en la farmacia de su cuadra donde sabían que comparaba esa crema y ningún medicamento”, explicó en la presentación, indicando que le parecía extraño para una persona de su edad. Y contó que ella se hizo cargo de la limpieza de la campera de Antonio que estaba “muy sucia” cuando empezaron los primeros fríos del año.

“No tenía celular, pero quería las fotos que nos sacábamos”, señaló Díaz. Y relató que un día el cómico le mostró una caja con un teléfono móvil nuevo, que había sido comprado en abril del 2022 y al que nunca le habían instalado el chip. Así que ella se encargó de pagar la deuda de mil pesos que le había quedado pendiente para que Antonio pudiera volver a estar comunicado.

Antonio ejercitándose en su casa

La mujer negó haberse instalado en la vivienda como se dijo. ”Me quedé un día a dormir, fue una noche hermosa, jugábamos a que yo era una artista. Me vestía y me sacaba fotos”, contó. Y dijo que Antonio le había regalado “unas sandalias y un salto de cama o camisola larga” que habían pertenecido a Norma Pons y que ella estaba dispuesta a devolver si así lo requerían. También aseguró que Gasalla iba día por medio a un supermercado a comprar comida hecha y que nunca comía nada casero.

“Antonio me pedía e insistía para que me quede en su casa a dormir, pero no podía quedarme porque tengo mi casa, mi pareja y, aún a mis 68 años, tengo amistades y salidas”, reconoció luego Díaz. Y confesó que el artista le había solicitado que lo comunicara con el periodista Jorge Lafauci, porque “extrañaba charlar con gente de su medio” y creía que Polino seguía viviendo en Chile.

Finalmente, la mujer aseguró que le hizo “mucho bien” a Antonio, ya que hasta que ella se acercó a él “estaba abandonado en lo personal, en lo afectivo y en su salud”. “No tenía en condiciones su cama y dormía en un sillón. No tenía celular ni contacto con sus pares ni amigos. No tenía televisor. No tenía la ropa en condiciones. Comía solo a diario y comía comida comprada o en el restaurant o bar. No comía nada casero o sano. No tomaba medicamentos”, enumeró. Y dijo que nunca imaginó que la alejarían de él “mediante orden judicial y múltiple presencia policial”, como ocurrió el 13 de abril pasado.

Consultada por Teleshow, la abogada de Díaz explicó el motivo de su presentación, que podría derivar en una acción por Daños y Perjuicios contra quienes habrían difamado a la mujer. “Lo importante es proteger a dos personas mayores. Mi clienta fue violentada y sacada por orden judicial, habiendo solo estado un mes mejorando la calidad de vida del gran Antonio. Y también hacer algo por Gasalla, para que la Justicia lo cuide y se ocupe de él, como no lo hicieron quienes debían hacerlo. El abandono de un adulto mayor es, además de delito, un síntoma de esta época y hay que visibilizarlo”, señaló la doctora Carreras.

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