Merceditas Rojo, una joven de 26 años y oriunda de Rada Tilly, indicó la repercusión que generó una nota que dio a Diario Clarín titulada: El amor que el coronavirus suspendió: la historia de una novia varada con su vestido de este lado del mar.
Allí contó cómo su casamiento quedó en suspenso cuando ya tenía todo listo para viajar a Europa y casarse con su novio griego.
«Nos conocimos por las redes. Comenzamos a hablar todos los días y parecía como si nos conociéramos de toda la vida», contó está mañana a Radio del Mar.
«Jamás hicimos video llamada. Llegó en un momento, había una posibilidad para que yo viajara a Suiza a conocer la madre de todo. Llegó enero. Hubo cambios de planes. Yo le conte al griego. Yo voy a sacar un pasaje, me dijo. Le dije que si, que estaba segura de que lo quería conocer. Habló con su empresa para pedir permiso y una semana me llamo, me dijo, voy el 16 de marzo».
MECHI (1).jpg Foto: clarin
Ese día, contó que cuando lo vió salir de la puerta de embarque: «Me morí porque era inclusive mejor que la foto. Superaba la expectativa» y que a partir de ahí, la conexión fue inmediata. «Él esta aprendiendo español y yo griego», pero el ingles sigue siendo la base de comunicación.
Reconoció que tenía todo listo para viajar y poder casarse. «El traje de novia que lo hice con tanta ilusión. Bueno, quedo colgado», luego de que cerrarán los aeropuertos por la pandemia.
«Yo entiendo que de todos los casos que hay , el nuestro no es el más difícil. Yo se que hay gente que la esta pasando mal. No es que yo vivo en una burbuja», sin embargo, afirmó que » es la lucha en la que estoy para poder reencontrarme con mi amor y mi vida».
«Yo físicamente estoy acá pero mi cabeza está allá con él y mi corazón también».
«Lo que a nosotros nos duele es la incertidumbre. Yo todavía no se realmente cuando me van a aceptar en la Unión Europa cuando ellos en realidad ya están de turismo. Para ellos nuestro problema no es importante porque no estábamos casados, pero nos íbamos a casar»,concluyó.


