A través de las salidas en lancha desde la Costanera local, el prestador Franco Hocko consolida un producto turístico único basado en el avistaje de la Ballena Sei y el impulso al turismo científico.
La histórica frase que definía a Comodoro Rivadavia como una ciudad «de espaldas al mar» está quedando definitivamente en el olvido. En los últimos años, la relación de la comunidad con su entorno costero experimentó un giro de 180 grados, reflejado en el auge de las actividades náuticas y, de manera muy especial, en el desarrollo de propuestas turísticas y científicas de vanguardia. Un claro ejemplo de esta transformación es la labor que lleva adelante el prestador local Franco Hocko, quien ofrece excursiones náuticas en lancha desde la Costanera comodorense, abriendo una ventana hacia la riqueza biológica del Golfo San Jorge.
El camino para consolidar esta prestación demandó años de gestiones y un fuerte trabajo de articulación. Tras iniciar los primeros pasos administrativos entre 2020 y 2021, el año pasado se logró la habilitación formal ante el Ministerio de Turismo de Chubut para brindar los servicios de excursiones náuticas, sumando ahora, de cara a la temporada, el avistaje de fauna marina. Este logro fue el resultado de un esfuerzo conjunto entre el sector privado y organismos públicos como el Ente Comodoro Turismo, el Ministerio de Turismo provincial y las carteras de turismo de las localidades vecinas, incluyendo a Rada Tilly.
El santuario de la Ballena Sei
El principal atractivo de estas navegaciones es, sin dudas, la presencia de la Ballena Sei (Balaenoptera borealis), una de las especies de cetáceos más raras y menos conocidas del planeta.
»Se trata de una ballena cuyo hábitat es generalmente más oceánico, costa afuera. Por eso, es muy atípico que se acerque tanto a la costa como lo hace acá en el Golfo San Jorge en esta época del año», explica Franco Hocko.
Esta particularidad otorga a Comodoro Rivadavia un valor diferencial a nivel internacional: contar frente a sus costas con un espectáculo natural que es, literalmente, único en el mundo. Sin embargo, el recorrido ofrece una perspectiva integral. Además del imponente cetáceo, los pasajeros pueden disfrutar del avistaje de lobos marinos, una enorme diversidad de aves y contemplar el imponente paisaje urbanístico de la ciudad desde una perspectiva completamente diferente.
Sinergia entre turismo y ciencia
Uno de los pilares fundamentales del proyecto de Hocko es la estrecha convivencia con la comunidad científica. Lejos de ser una mera actividad recreativa, las excursiones se convirtieron en un «producto mínimo viable» que ya está derivando en propuestas de nicho, como el turismo científico y el safari fotográfico.
A través de salidas orientadas a la investigación, los navegantes tienen la oportunidad de acompañar a biólogos y técnicos en sus campañas de campo. Un trabajo clave es la fotoidentificación, que consiste en capturar imágenes precisas de la aleta dorsal de las ballenas. Esta fotografía funciona como un dato biométrico (una suerte de «huella dactilar») que permite individualizar a los ejemplares y realizar un seguimiento a lo largo del tiempo.
Estas acciones se articulan de forma directa con el Proyecto Cetáceos Golfo San Jorge, integrado por investigadores y becarios de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) y el equipo técnico del Área Natural Protegida Punta Marqués. Actualmente, se desarrollan alrededor de 11 líneas de investigación que abarcan técnicas de alimentación, el uso del golfo mediante rastreadores satelitales y estimaciones de abundancia.
Un golfo rebosante de vida
La dinámica marina del Golfo San Jorge es sumamente rica debido a la proximidad de aguas oceánicas profundas y la abundancia de alimento. Según los censos y modelos matemáticos —nutridos por observaciones costeras desde Punta Marqués y vuelos aéreos al inicio y cierre de cada ciclo— se estima que entre 2.500 y 2.700 ejemplares de ballenas transitan por la zona cada temporada.
Aunque la Ballena Sei ofrece una alta efectividad de encuentro para el producto turístico, las aguas comodorenses sorprenden de forma aleatoria:
- Ballenas Jorobadas: Con una presencia histórica notable durante el último verano.
- Ballenas Francas Australes: Cuyos encuentros se producen en esta época del año durante su migración de sur a norte.
- Delfines: Una diversidad notable que incluye desde la Orca (el delfín más grande, recientemente documentado en la zona) hasta la Tonina (el más pequeño), pasando por delfines oscuros, australes, turcios y delfines de riso.
El potencial de Comodoro Rivadavia como destino ecoturístico es inmenso. El desafío actual radica en seguir consolidando este modelo de nicho, atrayendo a fotógrafos de naturaleza y entusiastas de los cetáceos de todo el mundo, mientras se continúa invitando a los propios comodorenses a descubrir y apropiarse de la asombrosa biodiversidad que habita frente a sus ojos.
Contacto y Reservas
Tanto los turistas que deseen vivir la experiencia de navegar junto a los gigantes del mar, como los investigadores interesados en coordinar salidas logísticas de estudio, pueden ponerse en contacto con los prestadores a través de la cuenta oficial de Instagram: excursión gentileza @alestepatagonia junto a la red de @habitantesdelmar.
What’s App:
Martín Hocko: 2974708400


