Mientras la lluvia cae sobre Rada Tilly, los sistemas de riego de los espacios públicos continúan funcionando como si nada ocurriera.
En tiempos donde cada peso cuenta y donde se pide a los vecinos un uso responsable de los recursos, resulta difícil entender por qué se desperdician agua, energía y dinero en una tarea que la propia naturaleza está realizando.
La tecnología para evitar estas situaciones existe: sensores de lluvia, programación inteligente y monitoreo remoto son herramientas habituales en muchas ciudades.
La pregunta es simple: ¿quién controla que estas cosas no sucedan?
Los recursos públicos son de todos y merecen ser administrados con eficiencia y sentido común.


