Sobre la toma de deuda del Chubut: Gil advierte que el crédito de Torres es un «festejo del propio entierro»

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El anuncio del Gobernador de Chubut, Ignacio Torres, sobre la obtención de un crédito internacional por 650 millones de dólares ha sido presentado por el Ejecutivo provincial como un hito de confianza y alivio financiero. Sin embargo, para el contador Jorge Gil, ex rector de la UNPSJB y ex representante de Chubut en el directorio de YPF, la realidad técnica dista mucho del optimismo oficial. Según el especialista, la operación no solo es ineficiente desde el punto de vista financiero, sino que representa un «síntoma de ineficiencia política».

Un canje de deuda desfavorable

​El núcleo de la crítica de Gil reside en el destino de los fondos. Aproximadamente la mitad de este nuevo endeudamiento se utilizará para reestructurar el Bocade (Bono de Cancelación de Deuda). El análisis técnico revela una pérdida de competitividad financiera alarmante:

  • ​Deuda Preexistente: Tenía una tasa cercana al 7,5%.
  • ​Nueva Deuda: Se pactó al 9,45%, que según Gil escalará al 10% al sumar comisiones y gastos de gestión.

​»Estamos ante un incremento del costo financiero de casi el 30%. No se puede definir como exitosa una administración de deuda que cancela compromisos baratos para reemplazarlos por otros mucho más caros. Es lo que en economía llamamos rollover: tirar para adelante deuda nueva más costosa», sentenció el contador.

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Garantías sobre recursos en declive

​Otro punto crítico es la garantía del préstamo. El crédito compromete las regalías petroleras de los próximos 10 años. Para Gil, esto implica «embargar bienes aún no existentes» en un contexto de incertidumbre geológica. Chubut enfrenta el agotamiento de sus yacimientos convencionales frente al auge del shale oil en otras regiones, lo que pone en duda la estabilidad de los ingresos futuros que deben respaldar el pago.

¿Inversión social o parches financieros?

​El Gobierno provincial ha vinculado el resto del crédito a obras clave como el Acueducto Lago Musters y equipamiento para el Hospital de Alta Complejidad de Trelew. Al respecto, Gil es tajante:

  • ​Responsabilidades eludidas: «El acueducto es un tema nacional y de las petroleras que usufructúan el recurso. Chubut asume una deuda que debió negociar con Nación».
  • ​Falta de Planificación: El analista advierte que, sin un plan social y productivo claro, el dinero termina diluyéndose en una «repartija» municipal sin modificar la estructura económica de la provincia.
  • ​Desconexión con la realidad: Gil cuestiona que se festeje un éxito financiero mientras la salud, la educación y la justicia enfrentan crisis profundas. «No puede haber éxitos financieros con fracasos sociales», afirmó.

El modelo extractivista y el sistema fiscal

​Para el ex rector, el problema de fondo es el modelo fiscal de Chubut, al que define de corte neoliberal. Según su visión, el Estado se endeuda para cubrir «externalidades» que deberían financiar las empresas beneficiarias del extractivismo.
​»Es inaceptable que una de las provincias más ricas del país tenga estos problemas. El impuesto inmobiliario que paga una familia en Rada Tilly es, comparativamente, superior al que pagan grandes terratenientes como Benetton», graficó, sugiriendo que la solución no es el crédito, sino una estructura impositiva eficiente que grave la renta extraordinaria.

Un obstáculo para el futuro

​Finalmente, Gil advirtió sobre la «moralidad» de la deuda. Si bien tomar crédito es una herramienta válida, desengancharla de la productividad social y usarla para cubrir déficits o facilitar la salida de capitales es, a su juicio, un error histórico. Con los tres años de gracia obtenidos por Torres, la carga pesada del pago recaerá sobre las próximas administraciones, transformándose en un «obstáculo formidable» para el crecimiento de Chubut.

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