Rada Tilly fue, durante dos días, escenario de una de las postales más significativas del año para el fútbol formativo de la región. El Club Atlético River Plate desembarcó en la villa balnearia para realizar una prueba de jugadores infantiles en las instalaciones del Club Atlético Rada Tilly (CART), en una convocatoria que superó los 150 participantes y que tuvo al captador Mariano Tedesco al frente de la evaluación.
La actividad se desarrolló en formato de doble jornada y el clima acompañó de principio a fin: dos días de sol pleno permitieron cumplir con la totalidad del cronograma previsto, sin demoras ni reprogramaciones. Los chicos rotaron por distintas estaciones de trabajo y espacios reducidos, además de partidos de evaluación, mientras las familias seguían la actividad desde los alrededores del predio.
Nada de eso hubiera funcionado sin una organización aceitada. La coordinación general del evento estuvo a cargo de Pocho Portalau, que se encargó de articular cada detalle: desde la inscripción y el armado de los grupos por categoría hasta los horarios, la logística del predio y la atención a las familias que llegaron desde distintos puntos de la región. A su lado trabajó el staff de profesores del CART, que ordenó el movimiento de los chicos, sostuvo el ritmo de las estaciones y garantizó que cada jugador tuviera sus minutos de exposición frente al ojo de River. Un trabajo silencioso, muchas veces invisible en la crónica, pero determinante para que una prueba con más de 150 participantes se desarrolle sin sobresaltos.
Un reconocimiento al presente institucional
Que un club de la magnitud de River Plate elija al CART como sede para una prueba de estas características no es un dato menor. Habla del crecimiento sostenido de la institución, de la capacidad de su infraestructura y del trabajo silencioso de dirigentes, cuerpos técnicos y colaboradores que vienen ordenando la casa desde hace tiempo.
Para Rada Tilly, en tanto, la jornada refuerza un presente deportivo e institucional que la posiciona como un polo cada vez más relevante en el sur de la provincia. La villa no solo recibió a chicos de la localidad: llegaron jugadores de distintos puntos de la zona, con el movimiento social y económico que eso implica. Es un orgullo legítimo y, sobre todo, un antecedente que abre la puerta a nuevas visitas de este tipo.
El resguardo de los clubes locales, como premisa
Uno de los puntos centrales de la organización —y quizás el más valioso a mediano plazo— fue el criterio adoptado respecto de los clubes de origen de los jugadores.
River Plate se comprometió a que, en caso de que algún chico resulte de interés, el paso siguiente sea el contacto directo con su club y el acuerdo con la dirigencia correspondiente. Nada se define por encima de las instituciones que formaron al jugador.
Se trata de una decisión de fondo, porque corrige una práctica que durante años perjudicó al fútbol del interior: la de los clubes de Buenos Aires que llegaban, se llevaban a los chicos y dejaban a las instituciones formadoras sin reconocimiento alguno, ni deportivo ni económico. Aquí el planteo fue el inverso. El club que forma es parte de la conversación.
Ese resguardo es fundamental para que este tipo de pruebas sean sostenibles en el tiempo. Si los clubes de la región sienten que abrir sus puertas no significa perder su trabajo, las oportunidades se multiplican para todos: para los chicos, que acceden a una vidriera de primer nivel sin moverse de casa, y para las instituciones, que ven valorada su tarea formativa.
Lo que viene
Los jugadores destacados serán informados en los próximos días, mientras River evalúa el material recolectado durante las dos jornadas. Más allá de los nombres que surjan, el saldo ya está a la vista: Rada Tilly y el CART quedaron en el mapa de los clubes grandes, y lo hicieron con reglas claras.
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