Comodoro Rivadavia concentra alrededor del 30% del padrón provincial y, desde hace décadas, funciona como el termómetro de cualquier elección chubutense. Por eso, a más de un año de los comicios —cuya fecha todavía no está definida, con el fantasma del desdoblamiento dando vueltas—, la ciudad petrolera ya ordena las conversaciones del oficialismo provincial.
Con Othar Macharashvili sin posibilidad de reelección y el peronismo tratando de coser sus fracturas, el interrogante en el entorno de Ignacio Torres es concreto: ¿con quién se juega Comodoro?
Dos encuestados y una fórmula posible
La respuesta, por ahora, tiene dos apellidos. Según trascendió en medios provinciales, el gobernador mandó a medir a dos hombres de Despierta Chubut como posibles cabezas de boleta local: el concejal Martín Gómez y el traumatólogo Julián Petrolito, jefe del servicio en el Hospital Regional.
Los números que circulan en el Gobierno explican por qué ninguno de los dos cierra solo. Gómez tiene un nivel de conocimiento cercano al 35 o 40%, pero arrastra una imagen negativa alta. Petrolito es apenas conocido por un 20% de los vecinos, aunque entre quienes lo identifican la valoración es muy buena.
De ahí la hipótesis que se empezó a barajar: unirlos en una misma fórmula y apostar al aparato provincial para instalar al médico y mejorar al concejal.
Petrolito ya había dejado abierta la puerta. En marzo, en una entrevista radial, contó que su acercamiento a la política nació del desgaste por más de una década de reclamos sin respuesta dentro del sistema de salud, y admitió que se siente capaz de conducir el municipio, aunque aclaró que se trata de una decisión que no había que tomar en ese momento.
Gómez, en cambio, viene administrando expectativas. Esta semana, al hablar del armado provincial, el concejal fue tajante: “No es tiempo de hablar de candidaturas”, sostuvo, y reivindicó el carácter “transversal” de Despierta Chubut, un frente que —enumeró— reúne al PRO, la UCR, el Partido Libertario, sectores del peronismo y partidos provinciales.
Ana Clara Romero: el nombre que mide y el nombre que incomoda
Toda medición en Comodoro tiene una sombra: Ana Clara Romero. La dirigente del PRO es la única del espacio que estuvo realmente cerca de la intendencia: en 2023 perdió con Macharashvili por alrededor de cinco puntos, en una elección donde el corte de boleta le permitió superar holgadamente la performance de Torres en la ciudad.
Pero 2025 cambió el diagnóstico. En las legislativas quedó tercera, con poco más del 20%, detrás de Maira Frías (28,4%) y de Juan Pablo Luque (27,8%). El dato que más ruido hizo puertas adentro llegó desde Rada Tilly, bastión histórico del antiperonismo, donde la libertaria se impuso también.
Esa elección explica la frase que se escucha en un sector del Gobierno y que reprodujo la prensa provincial: para varios, cualquier esfuerzo de instalación de un nombre nuevo resulta preferible a volver a pedirle a Romero que encabece.
La interesada, mientras tanto, nunca cerró la puerta: viene repitiendo desde hace años que la intendencia sigue siendo un objetivo y que acompañará desde el lugar que le toque.
El comodín Frías y la negociación con Milei
La tercera variable no depende de Comodoro sino de Buenos Aires. Torres no descartó públicamente un entendimiento con La Libertad Avanza para 2027 y, según trascendió, en la mesa se discute un esquema en el que los libertarios resignen la candidatura a gobernador a cambio de lugares en listas nacionales y en municipios de peso.
Si ese acuerdo prospera, Comodoro se transforma en moneda de cambio. Y ahí el nombre que aparece es el de Maira Frías, la abogada que pasó de conducir la oficina de ANSES en la ciudad a ganar una banca de diputada nacional sin campaña tradicional, con el respaldo de Karina Milei y de César Treffinger.
En el armado libertario local también se menciona a Valentín Treffinger, hijo del referente provincial, aunque el esquema violeta en la ciudad sigue sin definiciones.
El problema es de tiempos: Treffinger concentra sus expectativas en la renovación de las tres bancas del Senado y cualquier acuerdo obligaría a Torres a ceder los primeros lugares de esa lista. Comodoro, en ese tablero, es apenas una de las fichas.
La grieta peronista, la oportunidad del oficialismo
El escenario se completa con lo que ocurre del otro lado del mostrador. Macharashvili ungió públicamente a su viceintendente, Maximiliano Sampaoli, como “candidato natural” a sucederlo, y el concejal Omar Lattanzio —que avanza con su propio sello, Unión por Comodoro— también lo señaló como el dirigente que mejor representa hoy al peronismo local.
Pero la unidad es más declamada que real. La relación entre Macharashvili y Luque es descripta por los propios como una tregua forzada, y el domingo pasado Sampaoli sorprendió al responder públicamente a una entrevista del diputado José Glinski sobre la falta de inversión provincial en la ciudad.
Preguntó qué habían hecho ellos mismos al respecto y remató: “Cada vez que opiné y propuse en referencia a ellos, los propios me castigaron”.
El mensaje del viceintendente no es un dato menor para el oficialismo. Desde mediados de este año, distintos referentes peronistas vienen acoplándose al frente que encabeza Torres, un espacio que —según reconoce el propio Gómez— ya integra “sectores del peronismo”.
La hipótesis de que un dirigente con volumen propio rompa filas y se sume a un armado transversal dejó de ser ciencia ficción en Chubut: es, de hecho, el método con el que Despierta Chubut construyó su mayoría provincial.
Nada de esto está cerrado. Falta saber cuándo se vota, qué hace Luque —si va por la provincia o vuelve a Comodoro—, cómo termina la negociación con los libertarios y si el peronismo logra presentarse unido.
Lo único firme, por ahora, es que el gobernador ya empezó a mirar encuestas. Y que ninguna de las que tiene sobre el escritorio le devuelve todavía un candidato ganador.
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