Comodoro: “El momento de tener una planta desalinizadora es ahora”

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Así lo reconoció en ex-presidente de la SCPL, Gabriel Tcharian, tras recorrer la Planta de Osmosis inversa de Caleta Olivia, el referente reiteró la urgencia de iniciar la planificación de una para Comodoro, dado que el proceso para la puesta en marcha demanda al menos dos años, un plazo impiadoso para la crisis hídrica que vive nuestra cuenca.

“Hoy tenemos cortes de agua equivalentes a 7 días por mes. Eso suma 84 días al año sin suministro. Con ese panorama no solo es difícil planificar una ciudad a futuro, sino sostener los habitantes que ya tenemos”. Con ese párrafo, el referente en servicios públicos Gabriel Tcharián volvió a insistir en la urgencia de contar con una planta desalinizadora en Comodoro Rivadavia. “El cambio climático es irreversible, no solo necesitamos concientizar sobre el uso racional, sino también sumar recursos hídricos sustentables” sostuvo.

Lo hizo en el marco de una recorrida por la planta de Osmosis Inversa que funciona en Caleta Olivia, iniciativa que ponderó por su positivo impacto sobre la crisis hídrica ya que el producido por esta planta es caudal que se ahorra del Musters. “Esta planta está preparada para abastecer continuamente una población de 40.000 habitantes con 500 m3/hora, trabaja 24 horas los 360 días del año, y en Comodoro se puede hacer lo mismo” sostuvo.

Explicó que por una cuestión de plazos de obra, debería iniciarse de manera modular con barrios costeros como Caleta Córdova y Restinga Alí, para ir ampliándola a posteriori. “Empezando con dos módulos podríamos generar entre 250 y 300 m3/h. Eso sumado a la política municipal de optimizar los acuíferos sería un excelente alivio inicial al consumo que hoy tenemos sobre el Musters, y que sin dudas debe ser apenas el punto de partida, porque estamos ante un problema grave” dijo.

Tcharián insistió en que las consecuencias del cambio climático son mundiales, y que también es mundial el auge de tecnología aplicada a solucionar el problema del agua, aunque ya no hace falta ir a otros continentes para ver su funcionamiento: desalinizar agua marina para consumo humano es algo que ya se hace, y bien, a apenas 80 kilómetros de nuestra ciudad.

“Hay que hacer el estudio de impacto ambiental, evaluar alternativas de ubicación, redes, relevamientos técnicos. Todo eso lleva tiempo y es algo que ya no tenemos porque no tenemos agua, y sin agua no solo es inviable el desarrollo o la producción, es inviable la subsistencia” culminó, para sostener que las gestiones para contar con una planta desalinizadora deben empezar ahora.

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