La modelo y su pareja, el abogado Roberto Castillo, asumieron la representación del padre de la víctima. Los detalles de la autopsia y los escabrosos hallazgos en los celulares de los acusados estremecen al país.
El asesinato de Ángel, el niño que fue brutalmente quitado de este mundo a manos de su progenitora, Mariela Altamirano, y la pareja de esta, Maicol González, sigue sumando capítulos de profundo horror. Ante el desamparo inicial de Luis López, padre de la víctima, quien no contaba con recursos ni defensa legal, la modelo Cinthia Fernández y su esposo, el reconocido abogado Roberto Castillo, decidieron involucrarse de lleno en la causa y ponerse a su entera disposición para exigir justicia.
Los informes preliminares de la justicia ya eran devastadores: los resultados de la autopsia revelaron que el pequeño Ángel presentaba más de 20 golpes en el cráneo, una muestra inequivocable de la saña con la que actuaron los agresores. Sin embargo, las recientes pericias tecnológicas sobre los dispositivos móviles de los detenidos terminaron por desatar la indignación pública.

»Increíble escuchar este relato»: la furia y el dolor de Cinthia Fernández
Tras conocerse el contenido extraído de los teléfonos celulares de Altamirano y González, Cinthia Fernández utilizó sus canales de comunicación para realizar un descargo visceral. La modelo no ocultó su asco y su impotencia ante las pruebas que constan en el expediente.
»Increíble escuchar este relato. Ya ni la perpetua me alcanza con estos dos hdp. Ojalá se dejen de corrupción en este caso y paguen todos», lanzó con crudeza.
Según los datos de la investigación, los peritos encontraron un video aberrante filmado por la propia progenitora del niño. En el material audiovisual se registraba cómo castigaban a Ángel por «no poder aprender las letras». Las torturas incluían sumergir al menor vestido únicamente con remera y calzoncillos en agua podrida y congelada, bajo una sensación térmica de apenas 12 grados.
Fernández se hizo eco del sentimiento del padre frente a semejante nivel de crueldad. «No sé qué soy capaz de hacer si soy padre, si a estos dos mínimamente no los encierran de por vida y tengo que escuchar esto», sentenció.


