Con la llegada de miles de turistas a los destinos de la Patagonia y ante el pronóstico de nuevas nevadas, las autoridades insisten en extremar los cuidados al momento de conducir por los caminos de montaña. Llevar el vehículo preparado y adoptar una conducción preventiva puede marcar la diferencia para evitar accidentes.
Las rutas cordilleranas presentan condiciones cambiantes durante el invierno, con sectores donde pueden acumularse nieve y hielo, especialmente en puentes, curvas y zonas de sombra. Por eso, antes de emprender el viaje, se recomienda revisar el estado del vehículo y consultar las condiciones de transitabilidad de los caminos.
Entre los elementos que no deberían faltar en el auto figuran el tanque de combustible lleno, ropa de abrigo, mantas, agua, alimentos, una linterna, una pala, cables para batería y elementos de remolque, para estar preparados ante cualquier imprevisto durante el recorrido.
Otro de los riesgos más importantes es el denominado “hielo negro”, una fina capa de hielo casi imperceptible que suele formarse en sectores con poca exposición al sol. En caso de atravesar estas zonas, lo aconsejable es reducir la velocidad con anticipación, evitar maniobras bruscas y utilizar el freno motor para disminuir la marcha sin perder estabilidad.
Las cadenas para nieve también son fundamentales. Su portación es obligatoria en numerosos corredores cordilleranos durante el invierno y deben colocarse cuando las autoridades lo indiquen o cuando las condiciones del camino lo requieran. Es importante instalarlas correctamente sobre las ruedas motrices para evitar daños en el vehículo.
Además, los especialistas recomiendan conducir sin control de crucero, aumentar considerablemente la distancia con otros vehículos, realizar maniobras suaves y utilizar cambios altos en las subidas para mejorar la tracción. También aconsejan evitar aceleraciones o frenadas repentinas, ya que la adherencia sobre nieve o hielo es mucho menor que sobre el asfalto seco.
Fuente: Diario Río Negro.


