Una familia necesitó hasta casi dos millones de pesos en mayo para no ser pobre

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Según el último informe del Observatorio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNPSJB, una familia tipo requirió un máximo de $1.932.330 para cubrir la Canasta Básica Total y superar la línea de pobreza, mientras que el piso de la indigencia se ubicó en los $876.486 en la región. Las canastas registraron una notable desaceleración, con un incremento de apenas un poco más del 1% respecto al mes anterior.

El costo de vida en la región sur del país sumó un nuevo capítulo de medición que refleja la disparidad geográfica y la pesada mochila que cargan los hogares patagónicos. El Observatorio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) presentó los datos correspondientes a mayo, arrojando una luz de tregua en el ritmo de aumentos, pero consolidando canastas básicas que se vuelven cada vez más difíciles de alcanzar para los asalariados promedio.

​Durante el quinto mes del año, tanto la Canasta Básica Total (CBT) —que mide la línea de pobreza— como la Canasta Básica de Alimentos (CBA) —que determina el umbral de la indigencia— experimentaron una fuerte desaceleración en su velocidad de ajuste, registrando un alza de apenas un poco más de un 1% en comparación con abril. A pesar de esta calma inflacionaria en las góndolas y servicios, los valores absolutos necesarios para que una familia tipo (compuesta por dos adultos y dos menores) cubra sus necesidades esenciales siguen estando entre los más altos del territorio nacional.

​La radiografía por localidades expone marcadas diferencias en el sur argentino, situando a la provincia de Santa Cruz con el costo de vida más elevado de la muestra. En Caleta Olivia, los hogares debieron superar un piso de $1.932.330 para eludir la pobreza y un total de $876.486 para no caer bajo la línea de indigencia. Muy cerca se ubicó la capital provincial, Río Gallegos, donde la Canasta Básica Total escaló a los $1.921.580 y la alimentaria se posicionó en los $874.608.

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​En la provincia del Chubut, la urbe petrolera de Comodoro Rivadavia se mantuvo a la cabeza de los costos esenciales: una familia tipo requirió un ingreso mínimo de $1.881.590 para ubicarse por encima de la línea de pobreza, al tiempo que la línea de indigencia demandó $863.115 destinados exclusivamente a la subsistencia alimentaria.
​El Valle de Chubut y la zona costera mantuvieron una tendencia similar y sumamente pareja entre sí. En Trelew, la Canasta Básica Total se fijó en $1.841.345 y la de alimentos en $834.306. En tanto, en Puerto Madryn, la línea de pobreza se estableció en un piso de $1.831.925 y el límite de la indigencia en los $840.325.

​Las zonas cordilleranas y del extremo sur del mapa continental mostraron las cifras más bajas del relevamiento, aunque todavía en rangos muy restrictivos para el bolsillo común. En la cordillera chubutense, Esquel arrojó una CBT de $1.774.399 y una CBA de $813.945. Finalmente, en la provincia de Tierra del Fuego, la ciudad de Ushuaia cerró el reporte con la canasta total en $1.741.160 y el requerimiento alimentario básico en los $798.745.

​Los datos del Observatorio de la UNPSJB dejan en evidencia que, si bien el índice inflacionario de mayo se mostró inusualmente bajo, el punto de partida de los precios en la Patagonia Sur sigue configurando un escenario desafiante, donde los ingresos laborales corren de atrás para garantizar el bienestar básico de los núcleos familiares.

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