Sampaoli 2027: el candidato lógico en una ciudad con dudas razonables

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El viceintendente lleva años construyendo su camino a la intendencia. Sus chances, sus debilidades y un escenario electoral que ya no le regala nada.

Comodoro Rivadavia tiene un candidato. No es todavía oficial, pero tampoco es un secreto: Maximiliano Sampaoli, actual viceintendente y presidente del Concejo Deliberante, lleva años construyendo su camino hacia la intendencia con una paciencia que muchos en la política local ya no practican. Él mismo lo sintetizó con claridad: «Yo lo manifesté el año pasado. Te diría que sí, pero también te digo que no es momento para discutir estas cuestiones». Una frase que dice todo lo que necesita decir.

La pregunta no es si Sampaoli va a candidatearse. La pregunta es si está en condiciones de ganar —y de gobernar— en un escenario que ya no tiene dos espacios, sino tres, y donde cada uno de ellos tiene votos propios y nombre concreto.

Lo que juega a favor
En la ciudad más grande de la provincia, Sampaoli se perfila con claridad como quien podría lograr algo que no es menor: alinear a todo el justicialismo detrás de una misma candidatura. En un peronismo chubutense históricamente fraccionado, eso es casi un activo electoral en sí mismo. El propio intendente Macharashvili lo respaldó públicamente, afirmando que «Maxi Sampaoli tiene las condiciones y la calidad para ser candidato para poder sostener esto».

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A eso se suma su trayectoria institucional. Sampaoli transitó por la Secretaría de Gobierno durante la intendencia de Luque, fue candidato a intendente en 2023, luego aceptó bajar al segundo lugar en la fórmula con Macharashvili, y hoy conduce el Deliberante. Es un político que acumula experiencia en gestión ejecutiva y legislativa, lo cual es inusual y no debería subestimarse.

En términos de armado, se mostró abierto a la construcción de coaliciones amplias y no descartó que el PJ integre un frente más amplio: «No veo por qué el PJ no podría integrar un frente». En un contexto nacional donde el peronismo atraviesa una crisis de identidad severa, esa flexibilidad puede ser un diferencial.

Las sombras del camino
Sin embargo, la candidatura de Sampaoli no está exenta de riesgos. El primero y más evidente es el peso del contexto. El propio viceintendente describió 2024 y 2025 como años «bastante complejos» y anticipó que los primeros meses de 2026 seguirían «por la misma línea». En una ciudad cuya economía depende estructuralmente del petróleo, expresó su preocupación por la baja en la actividad hidrocarburífera y su deseo de que sea solo una «meseta» transitoria y no un fenómeno permanente.

El segundo problema es más político. En noviembre de 2024, el propio Sampaoli realizó una autocrítica durísima hacia el gobierno del que forma parte: «Creo que no hemos estado a la altura de las circunstancias». La honestidad es admirable. Pero esa frase puede convertirse en un bumerán en plena campaña. Un candidato que hereda una gestión que él mismo cuestionó públicamente tiene que explicar, con mucha precisión, qué va a hacer diferente.

Hay también una tensión interna que conviene monitorear. Sampaoli admitió un desencuentro con algunos funcionarios del ejecutivo municipal, quienes cuestionaron su planteo acerca de la legitimidad de los cargos electivos frente a los cargos designados. Son señales todavía menores, pero en política los roces internos tienen la mala costumbre de crecer.

El factor Torres: la oposición con gobernación
El análisis sería incompleto sin considerar al actor que más ha transformado la política chubutense en los últimos años: el gobernador Nacho Torres. El PRO llegó al poder provincial en 2023 después de dos décadas de dominio peronista, y desde entonces reconfiguró el mapa de fuerzas en toda la provincia, incluyendo Comodoro.

En la ciudad petrolera, el espacio de Torres tiene nombre concreto: Ana Clara Romero. En la elección de 2023, Romero obtuvo el 35,9% de los votos frente al 40,7% de Macharashvili, con apenas cinco puntos de diferencia —una brecha notablemente menor a la que separó a Torres de Luque en la categoría provincial. La propia Romero admitió que la intendencia de Comodoro sigue siendo un objetivo, aunque aclaró que hoy apoya a Torres y trabajará desde el lugar que le toque.

Ese respaldo provincial no es un dato menor: implica recursos, agenda pública y legitimidad ante un electorado que en 2023 demostró estar dispuesto a votar al cambio.

El factor Frías: la amenaza que viene desde abajo
Si Torres representa la oposición consolidada, Maira Frías representa algo quizás más difícil de contrarrestar: la irrupción de un espacio nuevo con votos reales y una narrativa que hoy tiene viento a favor en todo el país.

Frías es abogada especializada en Derecho Sucesorio, oriunda de Chaco y radicada en Comodoro desde hace más de una década, donde se desempeñó como titular de la oficina de ANSES. No es una figura surgida de la nada: en 2021 encabezó la lista a diputada nacional y alcanzó el 15,1% de los sufragios; en 2023 fue candidata a viceintendenta de Comodoro. Pero fue en octubre de 2025 cuando su peso político se volvió imposible de ignorar.

En el departamento Escalante —que incluye Comodoro y Rada Tilly— reunió 31.681 votos, el 27,4% del total, y se impuso en sectores específicos de la ciudad que resultan estratégicos para el futuro político. El dato más revelador llegó desde Rada Tilly, bastión histórico de la oposición al peronismo: Frías ganó con 3.281 votos, dejando a Romero en segundo lugar con apenas 365 sufragios de diferencia. Ese resultado encendió alarmas dentro del espacio que lidera Torres.

En otras palabras: LLA no solo compite con el PJ, sino que también le disputa terreno al PRO. Frías llega a 2027 como diputada nacional electa, con visibilidad, respaldo de Karina Milei y César Treffinger, y una performance que la convierte en candidata natural a intendente —aunque el armado de LLA en Comodoro todavía carece de definiciones claras.

El escenario en suma
Sampaoli enfrenta en 2027 una competencia de tres frentes, cada uno con votos propios: el peronismo unificado que él aspira a encabezar, el PRO con respaldo provincial y una candidata probada, y La Libertad Avanza con el viento nacional a favor y una dirigente que ya demostró ser la más votada de la provincia.

Su desafío no es solo ganar una interna ni superar a la oposición. Es convencer a los vecinos de que el próximo ciclo será distinto al actual, aun siendo parte de ese actual; y hacerlo en una ciudad donde la fragmentación del voto opositor puede tanto favorecerlo como enterrarlo, según cómo se alineen los espacios.

No es imposible. Pero el mapa ya cambió, y la aritmética ya no le regala nada.

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