El 25 de septiembre de 2002 la comunidad de Puerto Pirámides se unió para rescatar a “Garra”, una ballena de un año de edad que se enredó en las cadenas del fondeo de una embarcación.
La historia que da origen a la efeméride, sucedió cuando Garra se enredó en las cadenas del fondeo de un catamarán de avistaje. Los guías balleneros y buzos locales fueron los primeros que intentaron desenredarla. Pero, la imposibilidad de acceder a las cadenas bajo el agua, los llevó a tomar la original decisión de vararla intencionalmente para cortar las cadenas en la playa.
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Con la participación de toda la comunidad, las cadenas fueron cortadas y Garra fue mantenido fresco durante varias horas en espera de la marea alta. Al atardecer, pudo volver al mar. El juvenil fue nombrado Garra porque resistió todas las maniobras del rescate, y porque tiene en su lomo una mancha blanca con esa forma. Coincidentemente, un año antes los investigadores del ICB lo habían llamado “Zarpazo”.
Garra afortunadamente sobrevivió a pesar de las heridas y el estrés sufridos y fue re-avistado sano y en buenas condiciones en 2006. Las ballenas juveniles parecen disfrutar del contacto con algas marinas, con las que frecuentemente juegan frotándolas sobre sus cuerpos sin ningún riesgo. Sogas y cadenas tal vez sean igualmente atractivas pero pueden ser letales. Garra comenzó su vida como ballena independiente de manera bastante alarmante.


