El coronavirus está formado por tres elementos, el material genético (ARN), unas proteínas que son las que se ‘agarran’ a las células humanas y una envoltura grasa, que es lo que lo protege. Señala que los virus son microscópicos y necesitan introducirse dentro de las células humanas para poder multiplicarse, porque solos no pueden.
Según comenta, el jabón disuelve la membrana grasa y el virus «se derrumba como un castillo de naipes y muere». Se vuelve inactivo ya que los virus no están realmente vivos porque pueden estar activos fuera del cuerpo durante horas, incluso días.
Palli Thordarson asegura: «Muchos productos antibacterianos son básicamente una versión costosa del jabón en términos de cómo actúan sobre los virus. El jabón es lo mejor, pero las toallitas con alcohol son buenas cuando el jabón no es práctico, por ejemplo en recepciones de oficina». Manifiesta que para que los desinfectantes sean efectivos deberían tener concentrados «quizá más de un 60% de alcohol para obtener una rápida disolución del virus».
Se cree que el coronavirus puede mantenerse activo en superficies durante horas, posiblemente hasta un día. Señala que la humedad, la luz del sol y el calor hacen que el virus sea menos estable.
«La piel es una superficie ideal para un virus puesto que es ‘orgánico’ y las proteínas y los ácidos grasos en las células muertas de la superficie interactúan con el virus a través de enlaces de hidrógeno y las interacciones hidrofílicas similares a la grasa», afirma Thordarson. Por ello, se puede transmitir a otra persona si aún sigue en la piel o a uno mismo tocándose la nariz, los ojos o la boca.
Finalmente, este profesor de química termina su hilo de Twitter aconsejando lavarse muy bien las manos puesto que «la piel es bastante áspera y arrugada y necesita una gran cantidad de frotamiento y remojo» para asegurarnos de que el jabón llega bien a la superficie de la piel.
Fuente: Antena 3


