Por el robo de cables el 60% del paseo costero de Stella Maris se quedó sin luz

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​La presidenta de la vecinal, Romina Silva, lanzó un fuerte reclamo ante la ola de vandalismo y exige mayor vigilancia en el barrio. La zona afectada se trata del paseo costero, según se conoció dejo afectado entre 70 y 80 postes del sector.

​La comunidad del barrio Stella Maris se encuentra en estado de alerta permanente debido a una preocupante escalada de hechos vandálicos que amenaza con dejar a los vecinos desprotegidos. En las primeras horas de este miércoles, la presidenta de la asociación vecinal, Romina Silva, alzó la voz para visibilizar una situación insostenible y exigir una respuesta urgente de las autoridades: «No queremos quedar solos en materia de seguridad», enfatizó de manera contundente.
​El principal foco del conflicto se concentra en el emblemático paseo costero del sector, un espacio público fundamental para la recreación local que hoy padece las consecuencias del vandalismo organizado. Según detalló la referente vecinal, el blanco de los delincuentes ha sido el tendido eléctrico, dejando consecuencias estructurales devastadoras.

​Un golpe a la infraestructura del barrio

​Silva precisó que el accionar delictivo se extendió desde las inmediaciones del sector del basural hasta el propio paseo costero, afectando de manera directa el suministro eléctrico de la zona. Las cifras que manejan desde la vecinal pintan un panorama alarmante:
​«El 60% del alumbrado del paseo costero de Stella Maris hoy no funciona. El robo de cables afectó a entre 70 y 80 postes de luz que actualmente se encuentran fuera de servicio».

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Esta falta de iluminación no solo despoja a los vecinos de un espacio de esparcimiento, sino que funciona como un catalizador para otras problemáticas. La oscuridad imperante dificulta enormemente el control tanto de los delitos comunes como del arrojo ilegal de residuos, generándose microbasurales en plena vía pública.
​Sin obras y ante una problemática social compleja
​La preocupación de la dirigencia barrial se duplica al evaluar los tiempos y costos de reparación. En el contexto actual, la reposición de los materiales robados e instalaciones dañadas se presenta como un desafío casi imposible de abordar a corto plazo. «Es un daño que es difícil recuperar ya que no se están dando obras en Comodoro Rivadavia», lamentó Silva, haciendo alusión a la paralización de la obra pública.

Por otra parte, la presidenta de la vecinal no esquivó la mirada sobre el trasfondo social que alimenta estos delitos, vinculándolo directamente con problemáticas de vulnerabilidad juvenil y consumos problemáticos.
​«La situación de adicciones es algo que se ve mucho», señaló Silva, al tiempo que analizó el perfil de quienes cometen estos ilícitos basándose en la logística que requieren: «Por la dimensión del robo de cables, no se trata de niños, sino que seguramente son jóvenes más grandes que ven plata fácil al llevarse los cables».


​El pedido de auxilio al Estado

Ante un panorama que excede las capacidades de contención del propio barrio, desde Stella Maris insisten en que la solución debe ser de fondo y contar con el respaldo activo de las fuerzas de seguridad y el municipio.
​Para evitar el aislamiento y el desamparo de las familias de la zona, Silva concluyó con un pedido explícito: «Hacemos hincapié en reforzar los sistemas de vigilancia del Estado para tratar de apuntalar la seguridad en el barrio». Los vecinos esperan que el pedido ecoe en las autoridades antes de que la oscuridad gane por completo las calles del sector.

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