La llegada de Diego Santilli al principal cargo de coordinación del Gabinete abre una nueva etapa dentro del Gobierno de Javier Milei. El cambio genera expectativas sobre el equilibrio interno del oficialismo, la estrategia electoral en la provincia de Buenos Aires y el vínculo con los distintos sectores aliados.
La designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete marca una reorganización en el funcionamiento del Gobierno nacional. Aunque el dirigente asume un rol central dentro del Ejecutivo, todavía existen interrogantes sobre el margen de decisión que tendrá en una estructura donde el presidente Javier Milei y su hermana Karina conservan un fuerte control político.
Uno de los focos de atención estará puesto en la convivencia entre los distintos sectores que integran el oficialismo. La nueva etapa obligará a Santilli a consolidar vínculos con referentes de peso dentro de La Libertad Avanza y del PRO, mientras busca coordinar la gestión y evitar tensiones internas.
En paralelo, el nombramiento también tiene impacto en el plano electoral. La provincia de Buenos Aires aparece como uno de los principales desafíos para el oficialismo de cara a las elecciones de 2027. En ese contexto, persisten dudas sobre si la exposición que implica conducir la Jefatura de Gabinete fortalecerá la proyección política de Santilli o si el desgaste propio de la gestión nacional podría afectar sus aspiraciones futuras.
El reordenamiento del Gabinete también deja abiertas incógnitas sobre la relación entre La Libertad Avanza y el PRO, así como sobre el futuro del peronismo y el escenario político que comenzará a configurarse en los próximos meses.
Fuente: Adaptado de un análisis publicado por LA NACION, escrito por Carlos Pagni.


