La magnitud del impacto en el sector comercial se refleja directamente en los números oficiales de la Dirección de Habilitaciones de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia:
* 373 cierres de comercios registrados en solo siete meses: Entre enero y julio de 2026, la ciudad formalizó la baja de 373 locales comerciales.
* 123 nuevas habilitaciones engañosas: Aunque en los papeles figuran 123 altas, más del 71% corresponden únicamente a renovaciones de comercios precarios o ya existentes, no a la apertura de nuevas firmas ni al nacimiento de verdaderos emprendimientos.
* Pérdida de entre 250 y 300 comercios activos: Desde la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly (CaCIPCR) estiman que tan solo en el último semestre la ciudad destruyó entre 250 y 300 locales en funcionamiento, erosionando fuertemente el trabajo formal PyME.
*El fenómeno del «cierre voluntario»: la falta de rentabilidad como condena*
Un punto central del diagnóstico de la UNPSJB radica en los motivos detrás de las bajadas de persiana: el 64% de los cierres son decisiones voluntarias de sus propios dueños.
No se trata de clausuras administrativas u operativos de inspección (que representan solo el 36%), sino de comerciantes que deciden interrumpir sus actividades y retirar su capital al verificar la inviabilidad operativa y la falta total de rentabilidad.
Desde la propia Dirección de Habilitaciones municipal remarcaron lo preocupante del escenario: «Mucha gente abre negocios, funcionan unos meses y después terminan cerrando. La realidad es que la gente no consume y eso se siente». Se consolida así un ciclo de rotación effímera donde los intentos por emprender claudican rápidamente ante la inexistencia de demanda.
*El efecto dominó de la crisis petrolera y el vaciamiento del centro*
La crisis del comercio minorista comodorenses está directamente ligada al retroceso del sector hidrocarburífero, motor histórico de la economía regional. La salida de YPF de los campos maduros de la cuenca, el traspaso a nuevas operadoras y las desvinculaciones en el sector petrolero generaron una fuerte contracción de la liquidez.
* Caída del consumo directo: Al reducirse los puestos de trabajo de altos salarios en el petróleo, se desplomó el gasto en vestimenta, gastronomía, bienes durables y servicios.
* Despoblamiento y migración: La falta de horizontes laborales provocó el éxodo de familias hacia otras provincias o localidades, reduciendo drásticamente la base de clientes permanentes.
* Deterioro de la arteria comercial tradicional: La calle San Martín —eje neurálgico del comercio comodorense— muestra cada semana un paisaje con más locales desocupados. El cierre de sitios icónicos, como el histórico bar Ruta 40 en la zona norte, simboliza el avance de un fenómeno que afecta tanto a comercios de barrio como a grandes referentes gastronómicos e históricos.
*Derrumbe de ventas: hasta 10 veces peor que la media nacional*
El seguimiento mes a mes llevado a cabo por los investigadores de la UNPSJB como encuestadores de CAME expone un progresivo ahogamiento del consumo local:
* Caída de ventas del 15% al 29%: Mientras que el promedio nacional de caída de ventas minoristas durante el primer semestre se ubicó en torno al -2,5%, en Comodoro Rivadavia el derrumbe varió entre el 15% y casi el 30% en determinados rubros.
* Percepción de desplome: El 90% de los comerciantes locales consultados reportó sufrir bajas de ventas calificadas como "altas o muy altas".
* Evolución del deterioro: Marzo inició golpeado por el costo del inicio de clases y la crisis petrolera; abril profundizó los problemas por acumulación de facturas impositivas, tarifas y obras públicas en zonas comerciales; mayo sumó el impacto de la fuga de consumo hacia plataformas de comercio electrónico y Mercado Libre; y junio cerró un semestre crítico marcado por el desempleo y el traslado exclusivo del presupuesto familiar hacia la compra de alimentos básicos en supermercados.
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