Gustavo Morón, propietario de gimnasio, reconoció que ninguna actividad puede sobrevivir estando seis meses cerrados. «Es un gran manoseo», aseguró tras señalar que se hacen «oídos sordos» a las necesidades de estos lugares de actividad física que necesitan trabajar para vivir.
«No toman conciencia de que nos estamos muriendo», aseguró en diálogo con Radio del Mar.
Por su parte, Julieta Hernández, del Instituto de Danzas Alas, manifestó que «es muy difícil seguir sosteniendo cualquier negocio si esta cerrado. Esto no es un capricho, es nuestra fuente laboral»
gimnasios (2).jpg Victor Amigorena
«No podemos tener ingresos fijos, no podemos pagar alquileres, ni nuestra comida. Estamos en una situación desesperante».
Jorge, rubro gastronómico, aseguró que esta situación se viene arrastrando hace mucho. «Es muy complicado» ya que sostuvo que con el delivery solo alcanza para salvar los gastos. «Prácticamente la venta es mínima» dado que hay mucha gente de forma informal vendiendo comida y eso perjudica aun más.


