A pesar de la ausencia por fuerza mayor del veterano Jorge Córdoba quien es el impulsor de la vigilia radatillense, la bajada 21 de la costa volvió a ser escenario de un emotivo homenaje. La determinación de una vecina hija del veterano Maximiliano Vale, decidió mantener viva la llama de la memoria en la noche del 1 de abril.
Cada año, el sonido del mar y el viento de Rada Tilly se funden con la figura inconfundible de Jorge Córdoba. El veterano de guerra, impulsor incansable de la tradicional vigilia en la bajada 21, ha convertido este rincón de la costa en un punto de encuentro sagrado para rendir homenaje a los caídos y veteranos de Malvinas siendo único en la villa en donde fue una iniciativa a pulmón desde el veterano radatillense.
Sin embargo, este 1 de abril el paisaje fue distinto. Una situación personal mantuvo a Córdoba lejos de la ciudad, provocando una ausencia que se hizo sentir en la comunidad. Pero donde el desaliento pudo haber ganado terreno, la memoria se impuso con más fuerza.
La vigilia no se detuvo. Valeria Vale, hija del veterano de la Fuerza Aérea Maximiliano Vale, tomó la posta para asegurar que el homenaje tuviera lugar. Conmovida por la trayectoria de Córdoba y movida por su propia historia familiar, decidió que la bajada 21 no podía quedar en silencio durante una fecha tan significativa.

Acompañada por su novio, Gastón, y por Ernesto, amigo cercano de Jorge Córdoba —quien también quiso estar presente para honrar el legado del veterano—, Valeria llevó a cabo una entrega floral a orillas del mar.
Por otro lado, este aniversario a 44 años de la gesta de Malvinas tuvo un sabor especial para la familia Vale en donde Sub Oficial Mayor Maximiliano Vale tuvo su nombramiento en placa de post mortem entre más veteranos en la ciudad de Comodoro Rivadavia.


