En realidad no es azul. Es una Luna llena, como cualquier otra, del color que se ven la mayoría de las Lunas llenas: entre gris pálido, blanco lechoso o plateado.
Lo que hace raro a este fenómeno, que el folclor bautizó como «Blue Moon» o «Luna azul», es que se dan dos Lunas llenas en un solo mes, cuando lo normal es ver una.
Un ciclo lunar, el período en el que ocurren todas las fases de la Luna, se repite cada 29,5 días aproximadamente.
La última vez que ocurrió fue el 31 de marzo de 2018.
Este año aparecerá en el cielo en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, cuando muchos países celebran Halloween y en México empieza la festividad del Día de Muertos.
¿Por qué azul?
Tal como explica la NASA en su sitio web, la definición de Luna azul surgió en la década de los 40 del siglo XX.
En esa época el Maine Farmer’s Almanac (la fuente más confiable en todo lo relacionado con el clima desde hace casi 200 años) ofrecía una definición de la Luna Azul tan enrevesada que muchos astrónomos tenían dificultades para entenderla.
Para poder explicar las Lunas azules en lenguaje llano, la revista Sky & Telescope publicó un artículo en 1946 titulado ‘Una vez cada Luna Azul’. El autor, James Hugh Pruett (1886-1955) citó al almanaque de Maine de 1937 y dijo: «La segunda (Luna llena) en un mes, tal como yo la interpreto, se llama Luna Azul».
Esto no era correcto -asegura la NASA- pero por lo menos pudo entenderse.
Y así nació la Luna Azul moderna.


