Adentrarse en estas formaciones tubulares, de origen natural, es como ingresar a las cavernas de hace miles de años. Dentro, las paredes que transpiran agua fría, se alzan en forma semi circular dando un aspecto único y formando una atmósfera especial. Las formaciones esculpidas por la erosión son bellas obras de arte que fascinan a todos los visitantes.
Al dirigir la mirada hacia arriba, el visitante podrá apreciar un vasto cielorraso blanco y cóncavo iluminado, por el efecto prisma, como un plafón escamado de numerosas luces fluorescentes.
Estos espectaculares túneles de hielo sólo se pueden ver a fines de enero y es un fenómeno que dura aproximadamente un mes, dependiendo de los factores climáticos. Los túneles están a 50 kilómetros de Esquel, en el cerro La Torta, a unos 1.900 metros sobre el nivel del mar.
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Cómo se forman los túneles
Estas increíbles formaciones naturales, se constituyen debido a las características particulares del hielo en la zona alta de la montaña. Mientras el manto blanco expuesto a la superficie es refractario, y puede soportar la exposición al sol, es la temperatura que adquiere el suelo de la montaña lo que va derritiendo la capa de hielo desde “abajo hacia arriba”. Esto genera el “túnel” con techo de hielo que motiva la visita de miles de turistas.
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Cómo llegar a los túneles de hielo
Para conocer estas maravillosas formaciones, se debe contratar una excursión en alguna de las agencias prestadoras de este servicio. A través de las mismas, los viajeros serán trasladados a unos 50 kilómetros de Esquel, en donde se encuentra el camino que asciende siguiendo una huella, por las laderas del cerro la torta.
Posteriormente, los visitantes se embarcarán en una travesía en 4×4, por un espléndido bosque de lengas, para continuar con un pequeño trekking. De esta manera, se llega casi hasta la cumbre y al pie de una cascada en cuya base, y dadas las condiciones climáticas, se acumula nieve durante el invierno que luego dará origen a los túneles de hielo.
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Una verdadera experiencia inolvidable
La sensación de paz total que se impone en este maravilloso lugar es una experiencia en sí misma. Ingresar a los túneles y caminar debajo de unos enormes techos naturales de hielo es como vivir una aventura de película. La atmósfera que se genera allí dentro moviliza los sentidos de cualquier persona.
Esta es, sin dudas, una de las vivencias más espectaculares que se pueden tener dentro del vasto territorio de la patagonia andina. Parte del halo mágico que tiene esta experiencia, radica en que es efímera y solo puede contemplarse una vez al año, en el verano, hasta que el calor los derrita.
Fuente: Patagoniaandina.com


