La producción de trucha arcoíris en Neuquén y Río Negro se consolidó como la economía regional de mayor crecimiento del país en la última década. Con un producto premium, libre de antibióticos y de genética propia, la Patagonia gana cada vez más espacio en los mercados internacionales y en la gastronomía argentina.
La producción de trucha arcoíris en la Patagonia atraviesa un momento histórico. En los últimos diez años, la actividad registró un crecimiento del 1.500%, convirtiéndose en la economía regional con mayor expansión del país.
El desarrollo se concentra principalmente en las provincias de Neuquén y Río Negro, donde los establecimientos lograron posicionar un producto de alta calidad gracias a un sistema de crianza con genética propia y libre de antibióticos. Estas características permitieron que la trucha patagónica se destaque en los mercados internacionales por su estándar premium.
Actualmente, gran parte de la producción se exporta a destinos exigentes como Estados Unidos y Japón, donde alcanza una cotización incluso superior a la del salmón chileno, uno de los productos más reconocidos de la industria acuícola.
Al mismo tiempo, la trucha producida en el sur argentino gana protagonismo en el mercado interno. Cada vez más restaurantes y barras de sushi la incorporan a sus propuestas gastronómicas como una alternativa fresca y de calidad frente al pescado importado.
El crecimiento de esta actividad refleja el potencial de la acuicultura patagónica y consolida a la trucha arcoíris como uno de los productos con mayor proyección para la economía regional y las exportaciones argentinas.


