Kenia combate el peor brote de langostas de los últimos 70 años

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Kenia está combatiendo el peor brote de langostas del desierto en 70 años, y la invasión se ha extendido a lo largo de gran parte del este del continente y el Cuerno de África, devastando pasturas y cultivos en Somalia y Etiopía, y adentrándose en Sudán del Sur, Yibuti, Uganda y Tanzania.

Estas criaturas de gran movilidad pueden viajar más de 128 kilómetros por día. Sus enjambres, que pueden incluir hasta 80 millones de langostas adultas por kilómetro cuadrado, comen la misma cantidad de alimento que casi 35.000 personas todos los días.

Los funcionarios afirman que la plaga representa un riesgo para la seguridad alimentaria, debilita el crecimiento económico y, si no se controla pronto, exacerbará los conflictos comunales relacionados con las tierras de pastoreo.

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Además de los doce millones de personas que ya sufren por la grave escasez de alimentos en Etiopía, Kenia y Somalia, ahora la crisis de las langostas representa una amenaza potencial para la seguridad alimentaria de más de 20 millones de personas, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

“La magnitud del problema es enorme”, afirmó Cyril Ferrand, quien dirige el equipo de resiliencia de la organización para África oriental. “Las langostas son un objetivo en movimiento y estamos en una carrera contrarreloj”.

Las langostas son especialmente peligrosas para las comunidades dedicadas al pastoreo como la de Leparole, que depende de la vegetación para alimentar a su ganado. Aunque la disponibilidad actual de pastizales mejoró debido a las lluvias abundantes de finales del año pasado, a Leparole le preocupa lo que pueda pasar si la plaga de langostas persiste.

Después de formar parte del Ejército durante 18 años y ser consejero local durante una década, Leparole comenzó a comercializar ganado, mediante la venta de leche y carne en mercados cercanos.

Con tres esposas y diecisiete hijos, sus decenas de vacas, cabras, ovejas y camellos constituyen el patrimonio de la familia y su única forma de supervivencia.

Desde la llegada de las langostas, dijo, sus hijos han tenido que pastorear a los animales en campos más lejanos cada mañana para que puedan pastar en paz.

“Están por toda la región”, afirmó Leparole. “Los animales simplemente dejan de comer cuando las ven”.

Aunque Kenia comenzó a rociar químicos desde el aire en enero para combatir la plaga de langostas, la vastedad e inaccesibilidad de las zonas como Wamba implican que muchos de los huevos que ponen las langostas podrían salvarse del exterminio, aseguró Celina Lepurcha, administradora local de Wamba.

A pesar de la cantidad creciente de langostas en Wamba, el gobierno nacional ha dejado de rociar la zona debido a que se ha agotado el suministro de pesticidas.

“Si los químicos no llegan a tiempo, este círculo vicioso continuará”, comentó Lepurcha.

Fuente: Infobae

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