El secretario de Obras Públicas de Comodoro Rivadavia emerge como nombre fuerte en la interna peronista, con respaldo sindical y perfil técnico. Pero los interrogantes sobre su autonomía política son tan grandes como los elogios.
El nombre de Fernando Ostoich lleva semanas circulando con fuerza en los pasillos del peronismo comodorense. El secretario general de Camioneros Chubut, Jorge Taboada, se metió de lleno en la interna del PJ local y posicionó al actual secretario de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos como una de las figuras con mayor proyección política hacia el futuro dentro del peronismo comodorense. El respaldo sindical es significativo, pero no alcanza para cerrar el debate. Vale entonces preguntarse: ¿qué tiene Ostoich a favor y qué le falta?
Lo que juega a su favor
El primer activo de Ostoich es su perfil técnico. Ingeniero industrial y abogado, con experiencia en el sector privado y formación en el exterior, asumió una cartera clave con el objetivo de profundizar y acelerar el desarrollo urbano local. En una ciudad con necesidades de infraestructura tan concretas y visibles como Comodoro Rivadavia, ese perfil puede ser más convincente que el del político puro.
Otro punto a su favor es el arraigo territorial. Para Taboada, Ostoich «conoce cada rincón de la ciudad, está en el territorio y ha sabido llevar adelante obras estratégicas en un contexto económico muy difícil». Y en efecto, el funcionario subrayó que «el único actor presente en la ciudad con fuerte inversión es el municipio, frente a la ausencia del Gobierno Nacional» —una narrativa que puede resonar bien en el electorado local frente al ajuste de Milei.
«Fernando Ostoich tiene perfil para ser el próximo intendente de Comodoro Rivadavia. Es una persona que conoce cada rincón de la ciudad.» — Jorge Taboada, Secretario General de Camioneros Chubut
También cuenta con el respaldo del aparato sindical organizado. El apoyo de Camioneros no es solo un gesto de simpatía personal, sino una señal de que Ostoich podría articular al sector político con el movimiento obrero —algo que el PJ necesita para reconstruir su base electoral.
Lo que juega en su contra
Sin embargo, las luces de alerta también existen. El secretario se definió públicamente como «un soldado de la gestión del intendente», y ante las críticas por ausencias en reuniones del Concejo Deliberante, comentó que «actúa en consecuencia» al mandato. Esa subordinación total puede ser leída como fidelidad, pero también como falta de autonomía política propia —un déficit serio para quien aspira a conducir.
En términos de obra pública, las críticas tampoco faltan. Señalaron que los avances visibles se reducen a «redes de gas, algunas repavimentaciones, veredas y no mucho más», destacando en cambio la habilidad comunicacional del funcionario en sus videos de redes sociales. La comunicación intensa no reemplaza a los resultados concretos, y en una ciudad castigada por problemas crónicos de infraestructura, eso puede pasarle factura.
Finalmente, está el escenario interno. El propio intendente Macharashvili ya mencionó al viceintendente Maximiliano Sampaoli como posible candidato para 2027, y Ostoich figura como una alternativa dentro de esa misma terna, lo que indica que la disputa interna dentro del PJ está lejos de estar resuelta.
Ostoich es un nombre interesante pero todavía incompleto. Tiene gestión, perfil técnico y respaldo sindical, pero le falta demostrar que puede pararse solo frente a un electorado exigente, sin el paraguas del intendente. El PJ de Comodoro necesita renovación, como bien dice Taboada, pero la renovación sin vuelo propio puede terminar siendo solo un cambio de cara. El tiempo —y la cancha electoral— dirán si Ostoich tiene lo que hace falta para dar ese salto.


