El ciclo lectivo en la Escuela Provincial Nº 718 de Rada Tilly comenzó la semana con una fuerte postal de protesta. Los alumnos, principalmente los del último año que están próximos a egresar, decidieron plantar bandera y llevar adelante una sentada pacífica en las instalaciones del colegio. Ante lo acontecido se destacó la reunión con supervisión de escuelas, la misma será este martes 16 hs.
La medida, que contó con una fuerte convocatoria de su último año de estudiantes fue motivada por la falta de respuestas. Ante la situación Mariana una de las madres involucradas describe como una «falta total de respuestas y criterio» por parte de la directora de la institución ante los proyectos y pedidos presentados desde el inicio de clases.
Al reclamo de los adolescentes se sumó un sólido cordón de padres que se acercaron al establecimiento para respaldar a sus hijos. Los tutores denuncian un «quiebre institucional» en el diálogo, asegurando que es la primera vez en años que la escuela muestra una postura tan inflexible y distante.
Un reclamo propio y sin respuestas desde marzo
Para evitar confusiones con la coyuntura regional, las familias aclararon de inmediato que esta medida de fuerza no está vinculada a los reclamos estudiantiles o docentes que se vienen replicando en la vecina ciudad de Comodoro Rivadavia. Se trata de un conflicto estrictamente interno y administrativo de la Escuela 718.
Mariana, una de las madres que se hizo presente en el lugar para acompañar la sentada, dialogó con la prensa y visibilizó el malestar que se viene acumulando desde hace meses:
»Hoy a la mañana nos presentamos en la escuela por cosas que venían pasando desde marzo. Los chicos presentaron notas para poder hacer cantinas, para organizar actividades del Día del Estudiante y por los actos patrios, pero no tuvieron respuesta. Muchos papás hicimos notas para poder tener un diálogo con la directora; nunca nos respondió, nunca se acercó a nosotros para darnos una respuesta».
Según explicaron los propios manifestantes, las pocas veces que las autoridades se dirigieron a los alumnos lo hicieron «sin criterio», argumentando que las notas formales «aún no habían sido leídas» o dejando las autorizaciones en un limbo de incertidumbre.
Proyectos frenados: Cantinas, el acto del 25 de Mayo y el tradicional mural
La mayor frustración radica en el último año de la cursada. Los estudiantes de sexto año ven cómo los meses pasan sin poder avanzar en las actividades tradicionales que configuran el folclore del egresado y que, además, sirven para financiar sus gastos de fin de año.
Entre los puntos principales que originaron la sentada se encuentran:
- Organización de cantinas: Permisos para vender comida dentro de la institución y recaudar fondos.
- Incertidumbre por los actos patrios: Falta de certezas sobre la realización del acto del 25 de Mayo, un evento histórico del colegio.
- El mural de egresados: La negativa o dilación para que los alumnos de sexto año puedan pintar su mural de despedida, una tradición intacta desde hace años en el edificio.

Un cambio de gestión que preocupa a las familias
La comunidad educativa de la Escuela 718 no está acostumbrada a este tipo de conflictos. Mariana, quien tiene un recorrido de años dentro de la institución, remarcó la excepcionalidad de este escenario: «Yo tengo a mi hijo que ingresó en el 2018 y, desde ese año hasta ahora, es la primera vez que pasa que no tenemos respuesta del colegio. Siempre tratamos de acompañar a los chicos y la escuela siempre nos respondió; este año no tuvimos la misma respuesta».
Ante el vacío institucional, los jóvenes utilizaron sus grupos de WhatsApp para organizarse, y los padres hicieron lo propio para coordinar el acompañamiento. Al ser menores de edad, las familias consideraron indispensable estar allí para respaldar el reclamo de sus hijos, quienes —aseguran— «hicieron todo lo que les pidieron como corresponde: notas, intentos de diálogo y acercamiento», sin éxito alguno.


